30 noviembre, 2020

Primicias de la política, empresariales y de la farándula

¡Qué miedo ser viejo en Colombia y en tiempos de pandemia!

Por Susana Escobar 

Son tiempos de solidaridad, de unión, de rescatar lo mejor de nosotros como personas… son las frases de moda en discursos presidenciales, policiales y hasta de celebridades.

El presidente Iván Duque también ha reiterado la importancia de proteger a los adultos mayores, pero tal parece que a algunos miembros del cuerpo policial de Bogotá no les ha quedado clara esta petición o no tienen la más mínima intención de entender lo que significa dicho verbo.

El 20 de mayo del presente año, se dio a conocer en redes sociales un video donde dos integrantes de la policía de Bogotá agreden en vía pública a un señor de edad avanzada que su único delito fue salir a rebuscarse el diario para sobrevivir, como muchos de los colombianos que habitan en el país.

Para quienes no lo han visto, les hago un resumen: se evidencia como dos uniformados usan la fuerza, intentan asfixiar al hombre mientras él grita desesperado “¡auxilio!” varias veces y no contentos con poner al pobre anciano en dicha situación, se ve como forcejean para ponerle las esposas.

Por supuesto el presidente Duque expresó su respectivo reclamo ante semejante caso de abuso de autoridad al igual que la alcaldesa de Bogotá, Claudia López. No soy policía, pero en medio de mi ignorancia al respecto, tengo entendido (como ciudadana) que entidades como la Policía están para protegernos, para velar por nuestra seguridad y arrestar a quienes incumplen las normas, las leyes y cometen delitos, esto hace parte del deber ser, pero claramente la realidad es otra y no es necesario explicar el por qué.

A mí me surgen muchas dudas ¿qué entienden por proteger a los adultos mayores estos agentes? ¿Cómo pueden hacer parte de la Policía personas así, que solo aumentan la desconfianza ciudadana hacia esta entidad? ¿Un uniforme de estos brinda automáticamente el permiso para abusar de quienes debería cuidar?

Quizá los agentes se justifiquen diciendo que el primer mandatario no fue claro ni específico frente a lo que implica la acción de PROTEGER, suena hasta tonto, pero si viven en Colombia saben que aquí pasa lo impensable y lo absurdamente increíble, que, para el cinismo por parte de uniformados, de mandatarios, de empresarios, no hay límite.

Muchos entendemos que es importante quedarnos en casa mientras esto pasa, que los más vulnerables son los adultos mayores, pero ¿qué ocurre con estos lindos personajes cuando no pueden darse el lujo de quedarse en casa?, o de tener alguien que los cuide y deben salir, con el cansancio que van trayendo los años, a buscar el sustento diario, pues por diferentes circunstancias no disfrutan de una pensión o de una familia que pueda velar por ellos.

El delito de ese señor fue violar la cuarentena para sobrevivir. Debería darnos vergüenza como país el solo hecho de que haya abuelos que tengan que trabajar a su avanzada edad para tener qué comer y dónde dormir.

¿De qué sirve que nos digan que cuidemos de los ancianos? Si al parecer no piensan en todos o dan por sentado que disfrutan de una amorosa familia, tienen pensión y no necesitan trabajar.

Con lo anterior, aprovecho para hacer un llamado no solo al presidente sino a todos los mandatarios locales y departamentales: ¡señores se les está haciendo tarde para que sean integrales los programas, políticas y ayudas que permitan que aquellos que portan la historia y la sabiduría puedan disfrutar de una vejez DIGNA, con todo lo que eso implica!

Tengo 27 años, estoy emprendiendo, vivo en un país donde las condiciones laborales para los que se supone que somos el futuro de la nación, dan vergüenza.

Los empleadores piensan que la experiencia en sus requerimientos específicos cae del cielo o la da el diploma de grado automáticamente, si somos muy jóvenes es un problema y si no lo somos también, ahora imagínense lo complejo que es para los adultos mayores que no tienen pensión, buscar ingresos para vivir del trabajo informal.

Muchos de mi generación ni siquiera creemos que podamos obtener una pensión porque, al parecer hay que tener experiencia desde que estábamos en el vientre de nuestras madres para conseguir un empleo, cuyo sueldo ni siquiera compensa lo que invertimos en nuestra educación profesional.

Y luego se preguntan por qué muchos jóvenes acaban en la delincuencia o no quieren tener hijos, pero eso es otro tema. Si el no tener pensión me asusta, ahora adivinen mi nuevo miedo luego de este suceso: envejecer y otra pandemia con cuarentena, vieja. (Opinión).

Susana Escobar Echeverri

Comunicadora Social Periodista. Emprendedora por convicción. Terapeuta holística en formación.