En 319 páginas, con fotografías a full color, con unos textos que aparentemente fueron escritos al alimón por Norbey Quevedo y Ana Bolena Naranjo, o quizás más bien por Jorge Cardona Alzate, la Federación de Futbol, heredera lejana de aquella Liga de Fútbol del Atlántico creada en octubre de 1924, ha editado a todo costo y de manera impecable un libro que recoge los momentos memorables del deporte que ha terminado siendo el mayoritario de los colombianos.
Para quienes hayan sido los que lo escribieron, memorables resultan ser los primeros partidos en Barranquilla y Santa Marta o la fundación del Deportivo Independiente Medellín, en 1914, como el primer equipo legalmente constituido, hecho que registró el recientemente fallecido Memo Ruiz, el verdadero historiador del fútbol nacional. Pero también son memorables los días de El Dorado, la presencia de Pedernera, de DiStefano y la jugada magistral de don Alfonso Senior para encumbrar a Millonarios y abrir las puertas de los jugadores extranjeros contratados al por mayor. Y, por supuesto la polarización tonta entre el futbol aficionado y el profesional, que llevó a extremos tales que Colombia perdió la afiliación de la Fifa.
De la misma manera, con bastante objetividad y sin alardear vanidades pasa la revisión de los grandes jugadores que hoy todavía son mito como El Pibe, Faustino o el Caimán Sánchez.
Yo, que pertenezco la generación de 1945, apenas si alcanzo a recordar los aspavientos que hacían en Tuluá con el Chonto Gaviria porque era hermano o pariente del profesor Gaviria, que nos enseñó en cuarto primaria. Los demás recuerdos, como sucede en el libro, pasan vertiginosamente en cascada obligándonos a pensar en cuanto hemos vivido y cuanto pegaron en nuestros ímpetus provincianos y adolescentes jugadores y equipos, derrotas y esperanzas.
Es un libro admirable aunque circule entre pocos y no lo haya escrito el doctor Peláez, que hizo el milagro de volverme interesado en el fútbol durante los diez años que hicimos La Luciérnaga juntos.
Al libro le deben faltar muchos detalles y verdades que no estoy en condiciones de apreciar. Quizás también le sobre el incienso a la era Jesurum.
Pero es un libro conmemorativo y merece sin duda alguna, aplausos de ignaros del fútbol como yo.


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