Que la policía se identifique

En las últimas horas se conoció como complemento de toda esta parafernalia alrededor de la dosis mínima, que los ciudadanos podrán exigirle al policía encargado de la diligencia que escrute su identidad a fin de establecer que no es un impostor.

Se dio a conocer una aplicación que cualquier ciudadano puede bajar a su celular, y en el momento más crucial de la minuciosa requisa, accionarla para comprobar que quien lo está “cosquilleando” si es efectivamente agente de la policía y no un impostor.

¿Se imaginan ustedes acuciosos lectores a cualquiera bien “embalado” por su dosis mínima accionando una aplicación de estas en su celular — si es que lo tiene   –para tal comprobación?

¿Y si permitirá el agente, la mayoría de ellos soberbios y envalentonados con la posición que les da el uniforme, accediendo de buenas maneras a que se le trate de comprobar su legitimidad por parte del mariahuanerito de turno?

Esto es soñar despiertos, máxime si se tiene en cuenta que la persecución contra la dosis mínima se hará principalmente en aquellos sitios donde imperen los estratos bajos, y jamás en El Poblado, en Medellín, o en el Chicó y la 93 en Bogotá, para no decirnos mentiras.

¿Jíbaros al nivel de la más alta tecnología? Mejor que nos cuenten uno de vaqueros. (EJE XXI).