26 octubre, 2021

Primicias de la política, empresariales y de la farandula

Prosperidad Común

Rafael Bravo
https://rafaelibravo.blogspot.com/

Por Rafael Bravo 

‘’Companies need to prepare for the new policy environment, with tax enforcement being stricter and making donations becoming a new norm’’ 

‘’Las compañías necesitan prepararse para un nuevo ambiente de políticas con el cumplimiento de los impuestos más estricto y haciendo que las donaciones sean la norma nueva’’. Yue Su- Economista de la Unidad de Inteligencia de la Revista The Economist 

El mundo sigue entretenido con Afganistán y el impacto de la variante Delta en la vida diaria y la economía. No menos importante, la absurda disputa en varios estados norteamericanos sobre el uso obligatorio del tapabocas en las escuelas, contrariando las disposiciones que algunos gobernadores de la derecha han impuesto en sus jurisdicciones. Un asunto que no tiene justificación pero que en la era post Trump se ha convertido en una batalla política con el argumento según el cual las libertades individuales están en juego. En consecuencia, las hospitalizaciones de los menores continúan en ascenso, así como se vuelve a cifras de muertes por encima de los mil quinientos diarios. 

Pero la noticia que no tuvo mayor difusión y que serviría de ejemplo para los padres de familia en Occidente es la prohibición del gobierno chino de usar los video juegos durante la semana. Un eslabón más de las políticas restrictivas del primer ministro Xi Jinping que buscan combatir la desigualdad, imponer sanciones a las grandes firmas de tecnología y ahora meterse en la convivencia familiar. 

Las autoridades chinas acusan a los gigantes tecnológicos de buscar ganancias excesivas, de arriesgar la seguridad nacional por el manejo de la información personal de sus clientes, de abusar de los trabajadores y de explotar a los niños y jóvenes con juegos de video adictivos. China sigue siendo un país comunista y ello se traduce en la implementación de normas que no son diferentes a otros países de este lado del planeta, sólo que el ambiente regulatorio está más concentrado y se hace cumplir a rajatabla. 

Xi retoma la idea de la prosperidad común que fue iniciada por Mao Zedong en 1953. En su definición más simple es eliminar la explotación humana y la pobreza. Den Xiaoping también adoptó esa teoría, pero permitió que algunos se enriquecieran para que otros siguieran en la misma senda. En palabras de Xi ‘’podemos apoyar a los empresarios ricos que trabajan duro, asumen riesgos para iniciar negocios, pero además debemos hacer lo necesario para instaurar un sistema público que posibilite una distribución más justa’’. 

Las décadas de liberalización económica han hecho posible una clase media de 340 millones de chinos que tienen ingresos anuales entre 15 mil y 75 mil dólares y una cifra que se proyecta llegará a 500 millones para 2025. De acuerdo con el Credit Suisse, en 2020 el 1 por ciento tenía el 30 por ciento de la riqueza comparado con el 21 por ciento hace 2 décadas. Un aumento de la desigualdad medido por el coeficiente de Gini que se sitúa en 0.7 para 2020 (siendo cero la perfecta igualdad). En contraste, 600 millones se resignan a vivir con 154 dólares mensuales que apenas alcanzan a cubrir la renta. 

Para el gobierno, la prosperidad común es sinónimo de mayor justicia, tratando de estrechar la disparidad exorbitante entre ricos y pobres. La forma como se intenta es a través de un esquema de ´´tercera distribución´´, gravando los salarios progresivamente y con tasas definidas para los ´´ingresos excesivos´´ personales y de las empresas. Un galimatías que para el gobierno chino es una forma de devolverle a la sociedad. Igualmente, algunos académicos proponen la imposición de un impuesto a la riqueza extensivo a la propiedad y las herencias. 

La creciente presión de las autoridades y los mismos padres de familia en lo que consideran influencias nada sanas para los jóvenes y niños, llevaron a intensificar las restricciones para el uso del internet y unos horarios que únicamente permiten el uso de la red y los juegos los fines de semana de 8 a 9 pm. Hay quienes califican a los clubes de fans y los juegos en línea como el ‘’opio espiritual’’. Una industria altamente rentable que les genera miles de millones a las compañías. 

El gigante Tencent exitoso creador del juego Honor of Kings por iniciativa propia redujo el tiempo que los menores pueden pasar jugando. No tenían otra opción. Justo es cuestionar si el floreciente sector empresarial de la China continuará creciendo bajo la mirada sospechosa de un gobierno que les dicta la forma de operar. Los controles y castigos a quien incumpla son posibles gracias a la mano de hierro que caracteriza a los regímenes autoritarios.