Por Nacho
Varios aspectos siempre llamaban la atención y originaban admiración en Carlos Arturo Piedrahita Cárdenas, quien desde este 5 de enero inició su viaje a la eternidad, a los 69 años de edad, como consecuencia del maldito cáncer que está acabando con la humanidad.
Uno de esos detalles era la forma tan sencilla o mejor fácil como ayudaba a los periodistas a entender delicados asuntos jurídicos y de la política que a diario se dan en la convulsionada Colombia de los últimos 50 años.
Y siempre recurría a frases muy propias de su sólida formación intelectual. En mi caso siempre me llamó la atención aquella que Carlos expresa cuando se producía un fallo judicial: “el juicio a Cristo fue legal, pero injusto” y así como esa manifestaba muchas otras expresiones que contribuían a comprender los diarios acontecimientos.
Otra faceta que lo marcó en su productiva gesta pública y política fue su paso por la Comisión Primera o de asuntos políticos de la Cámara donde con contundentes argumentos legales y constitucionales se opuso a la segunda reelección presidencial o tercer mandato de Álvaro Uribe Y también en esa célula legislativa fueron muy relevantes los fuertes, pero ilustrativos debates con el ministro del Interior, Fernando Londoño, quien ante la agudeza de las explicaciones o de los juicios de Piedrahita lo bautizó “Pedradita”.
Un tercer aspecto que siempre agradecimos y admirábamos de él los periodistas fue que siempre estuvo dispuestos a colaborar como fuente de información y de análisis, en lo cual demostraba que era un abogado, político, congresista y profesor muy estudioso y preparado en los temas jurídicos, constitucionales y en su fuerte que siempre fue el derecho laboral.
Pero además también es de resaltar su vida familiar, que se demuestra con el relato de la exfuncionaria de la Contraloría de Medellín, Elsy Sierra, quien recuerda, porque le toco ver, el inmenso amor por su novia y después esposa Marcela Villegas, y el fantástico y concurrido matrimonio, que fue el hecho social en su momento en el sector público de Medellín.
Una de sus palabras más famosas fue epónimo, que siempre utilizaba para mencionar a su pueblo natal de Anorí, por lo cual siempre se le denominaba como el hijo epónimo de esa población del Nordeste antioqueño. Hablar de Anorí inmediatamente había que relacionarlo con Carlos Arturo, posiblemente el hombre más importante de esa localidad que pasó a la historia del conflicto armado por la Operación Anorí, para contrarrestar el nacimiento del ELN en esos bosques antioqueños.
En Anorí se impregnó del pensamiento liberal en su pasó por el Concejo Municipal y que tras emigrar a Medellín fue consolidando en cada una de sus facetas y actuaciones como político y hombre público.
Combinó casi perfectamente su profesión de abogado, que cursó en la U de A, y su actividad académica con su frenética gesta política durante casi cuatro décadas al lado de quien fuera su jefe político en Convergencia Liberal, César Pérez García, a quien llamaba el doctor Pérez.
Aunque César Pérez García, hoy de 90 años, fue un hombre muy controvertido por las peleas políticas que dio, Piedrahita era de otro estilo más tranquilo, sereno y respetuoso, pero al mismo tiempo también dotado de firmes convicciones para el debate, era ante todo un liberal social demócrata que sacó a relucir en todo su esplendor en los años en que Horacio Serpa lideró al Partido Liberal y lo acompañó en sus triunfo y grandes derrotas.
Tras varios años de la década de los años 90 del siglo pasado como funcionario, como la Secretaría de Gobierno de Medellín en la administración conservadora de Juan Gómez Martínez, porque nunca fue sectario en política, dio el paso a diputado y por su dinámico accionar en la Asamblea de Antioquia se ganó con méritos la candidatura a la Cámara en fórmula al Senado con Guillermo Gaviria y donde le correspondió sustituir nada menos que a su jefe César Pérez y se destacó con todos los méritos, no solo en la discusión de delicados proyectos y debates de reforma política, sino en aportar reformas al mundo laboral colombiano, materia que enseñaba en las aulas de la Autónoma en Medellín y mi hijo Luis Miguel lo recuerda con enorme satisfacción por el nítido, agradable y claro docente que era.
La mejor época en la vida política de Carlos Arturo fueron sus ocho años como congresista, curul desde la cual fue un permanente amigo y colaborador de la prensa como informador y analista.
Pero fue en la recordada Tertulia de San Joaquín, que fundara el trío de periodistas Fernando Vera, César Pérez y Jorge Carvalho, donde tuve la grata oportunidad de conocer muy de cerca a Piedrahita y tal como lo recuerda Tatiana Gutiérrez fue un hombre que le prestó grandes servicios a Colombia y un excelente académico, además de esposo y padre de su única hija.
Su última gesta pública más reciente, ya pensionado, la desarrolló en la Gobernación de Antioquia de Luis Pérez como jefe de la Oficina Jurídica y en la cual se formó un cuarteto de lujo al lado de Álvaro López, Guillermo Mejía y Gustavo Restrepo.
Carlos Arturo era un hombre sin estridencias, sino calmado y observador, pero firme en sus apreciaciones y posiciones, y esa forma de ser la desplegó durante gran parte del 2025 cuando junto a Guillermo Mejía, Mauricio Zuluaga, Chucho Fernández, Tatiana Gutiérrez, Carlos Mario Patiño, Ramón Elejalde fundaron el IDJT o Instituto para la Defensa de la Justicia Territorial en total oposición a las ideas del gobernador Rendón que solo privilegiaba a los departamentos ricos de Colombia, creando un profundo desequilibrio con las regiones más pobres del país.
También participó en las reuniones en Medellín que dieron forma a lo que se denominó Liberales con Petro, porque rescataba las propuestas liberales de su programa de gobierno, sin ser de izquierda, sino ante todo un gran liberal.
Su paso por el Congreso de Colombia le dejó grandes amigos y contactos nacionales en Bogotá y por eso permanecía bien informado sobre situaciones que ocurrían en la capital y que compartía y explicaba a sus buenos amigos de la prensa en Medellín.
Piedrahita fallece un año después de la partida de su gran amigo el periodista César Pérez Berrío y casi seis meses después de la de Guillermo Mejía, a quien llamaba el magistrado Mejía, lo que opacó el trabajo en el IDJT y nos desconectó.
Otro gran amigo suyo el periodista Fernando Vera con dolor y mucha tristeza recordó este fatídico 5 de enero que se lo encontró a principios de diciembre pasado, días después que Piedrahita y su familia acababan de retornar de un viaje a Portugal, país del cual había adquirido su nacionalidad por sus ancestros, según él, sefardíes.
Además, gozó contándole a Vera su visita a la librería más grandes del mundo ubicada en Lisboa y la fila que tuvo que hacer para su ingreso.
Vera reveló que lo vio muy delgado y muy amarillo, pero nunca sospechó nada, pues como lo hizo el mismo Guillermo Mejía soportaron en silencio el brote del cáncer que luego acabó con la vida de ambos, además que no estaban dispuestos a someterse al duro tratamiento oncológico.
Las más de 40 reacciones, comentarios y opiniones que siguen llegando al chat de Panoramapolitico.co tras dar el extra de su muerte, demuestra la admiración, el respeto, el cariño y sobre todo la muy buena imagen que tenía el mundo político y público sobre Carlos Arturo y su paso por el mundo terrenal.
Nos estremeció el llanto telefónico de la negrura Eliana katherine Gómez Mejía, quien desconsolada repetía una y otra vez que Piedrahíta fue la persona que le abrió el camino en la política porque creyó en ella.
Eternamente el buen amigo Pedradita, cuyas exequias con ceniza serán este miércoles 7 de enero, a las 2.30 p.m. en la iglesia Santa María de los Ángeles del barrio El Poblado cerca al Club Campestre.


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