30 noviembre, 2025

Primicias de la política, empresariales y de la farandula

No saber quitarse los mocos

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Carlos Alberto Ospina

Por Carlos Alberto Ospina M.

El gobierno perfeccionó y elevó la queja a una categoría casi espiritual e institucional, calibrada para que parezca inevitable y necesaria. Ante el extenso menú de escándalos cotidianos, la respuesta oficial nunca apunta a aclarar dudas, sino a exponer sofismas de distracción con la finalidad de desactivar los diferentes cuestionamientos.

La victimización se convirtió en la más innovadora política pública en el sentido que ofrece un refugio útil: no ser responsable de nada. El mérito está en interpretar a un héroe trágico incomprendido por su propia polis. En efecto, la táctica funciona a manera de armadura emocional y garantía de continuidad en el poder.

El círculo vicioso conduce a gobernantes que se declaran víctimas, opositores que posan de redentores y ciudadanos que pagan los platos rotos. Acá tiene razón quien domina el relato.

En definitiva, nada incomoda más al statu quo que las reformas profundas, las decisiones técnicas y las causas eficientes. El conflicto entre los distintos grupos es alimentado por el clientelismo, la burocracia y la corrupción que avanzan con la serenidad de un río contaminado. Por eso, el acto de convertir a alguien en víctima es un mecanismo de defensa que sirve a oscuros intereses y da forma al avance de las organizaciones criminales.   

La maniobra del dirigente que prefiere actuar como si padeciera el Estado es más vieja que andar a pie. De modo que cualquier denuncia o prueba en su contra se transforma en munición para reforzar la narrativa de acoso, ´golpe de Estado´ y estrategia de conspiración. El hecho jurídico y el hecho probado no tienen pierde a pesar de todo ese desvarío.

Este gobierno que se declara progresista concibe la crítica a semejanza de intrusión, siempre reacciona como una autoridad herida y utiliza los mismos alegatos del poder atrincherado. Por consiguiente, quien actúa con libertad de pensamiento es considerado un enemigo del ‘proyecto social´.

El actual régimen se fundamenta en una gran estrategia: transformar lo concreto en abstracto, la seguridad en un asunto filosófico y el desarrollo integral en una reflexión sobre la esencia humana. Es como no saber quitarse los mocos.