31 octubre, 2020

Primicias de la política, empresariales y de la farándula

No debe ser cierto

Official portrait of President Donald J. Trump, Friday, October 6, 2017. (Official White House photo by Shealah Craighead)

Por Nicodemo

Lanzar la teoría de que fue Donal Trump el directo responsable de la puesta en libertad de Avaro Uribe riñe con la más elemental cordura. Un presidente extranjero teniendo incidencia en nuestras decisiones judiciales es impensable, sin embargo, veamos estos elementos que nos pueden indicar que tal vez y solo, tal vez, podría ser cierto.

Una de las banderas de Donald Trump para las elecciones del próximo 3 de noviembre se identifica con la lucha contra el comunismo. El pasado 25 de septiembre en La Florida expresó: “podemos ser una Venezuela también”, exactamente lo mismo que dijo Iván Duque en su campaña y que le significó la mayor votación que presidente alguno haya sacado en Colombia.

La simpatía de Joe Biden por los dictadores comunistas es evidente, sus coqueteos con Castro, Chávez y Maduro están perfectamente documentados. Hoy se le suma la mayor figura del castrochavismo en Colombia, Gustavo Petro y esto ha significado que el presidente de los Estados Unidos haya unido ideológicamente a Joe Biden con el M-19, con Petro y con el castrochavismo y les advierta a sus electores del peligro, que, según él, significaría una victoria de los demócratas.

La contrapartida al socialismo siglo XXI la encarna en América Álvaro Uribe Vélez y es así como a Trump cree que le favorece esta imagen para acercar a los votantes que al igual que en Colombia le tienen pánico a la idea del comunismo. Sin embargo, había un problema, Uribe estaba preso, pero, no por su ideología política sino por corrupción y eso no se ve bien. En los Estados Unidos nadie cree el cuento de que en Colombia la Corte Suprema de Justicia es mafiosa y secuestradora así lo diga el propio Uribe. Así las cosas, había que hacer algo para que este adalid del anticomunismo quedara libre y había que hacerlo pronto.

El 16 de agosto Mike Pence, el vicepresidente aseguró: “Respetamos las instituciones colombianas y su independencia, pero estando el expresidente Álvaro Uribe bajo arresto domiciliario, nos unimos a todas las voces amantes de la libertad en todo el mundo para pedir a los funcionarios colombianos que permitan que este Héroe, que ha recibido la Medalla Presidencial de la Libertad de Estados Unidos, se defienda como un hombre libre”

Esto lo dijo el señor Pence después de hablar con el presidente Duque, en cuyo mandato quedará inscrito el encarcelamiento del mecenas que lo llevó a calentar la silla presidencial. El presentador de televisión que funge como presidente dejó que esto pasara, no porque respetara las instituciones y mucho menos a la Corte Suprema, sino por su habitual incapacidad de hacer algo bien.

El 17 de agosto, un día después de estas declaraciones del Vice Pence, arribó al país una delegación de máximo nivel encabezada por Robert O´brian, asesor de seguridad Nacional, Craig Faller, director del Comando Sur y Mauricio Claver-Carone, nuevo presidente del BID y quien sucederá al colombiano, presidenciable, Alberto Moreno.

Los temas a tratar: Covid-19, cooperación económica y lucha contra el narcotráfico, sin embargo, dicen que también venían por otro tema, Uribe. No hay quien confirme, por ahora, una reunión con la Corte Suprema de Justicia con el señor O´brian, pero lo cierto es 15 días después de la visita del señor O´brian  “por Unanimidad” la CSJ, inexplicablemente, para algunos juristas, a sabiendas que perfectamente podían retener el proceso, que ya lo tenían preso, que todas las pruebas estaban legalizadas y ad portas de una condena, no solo lo suelta sino que de ñapa les envía a la Fiscalía otros procesos que tenía contra Uribe como el del asesinato de Jesús María del Valle y las masacres del Aro y la Granja.

Con las mismas piezas procesales, con un nuevo juez y en tiempo récord hace lo esperado, sin estudiar el caso, dice la Juez y le concede la libertad a Álvaro Uribe, la que es celebrada por el propio Donald Trump quien de inmediato lo puso como referente.

Es claro para todos que la Fiscalía de Barbosa es defensor de oficio de Álvaro Uribe, jamás trabajará en contra de sus intereses y utilizará el tiempo que le quede para archivar o precluir cuanto proceso le llegue del exsenador. Cosa distinta si el sindicado se llama Aníbal Gaviria.

A pesar de que ya hay una calle con su nombre en Miami, Uribe en los Estados Unidos solo es un referente ideológico del que ya se verá, si fue o no de utilidad para Trump en esta campaña presidencial.

Trump tiene la bandera del anticomunismo como un pilar de su campaña y considera que va a ser fundamental en los estados donde el voto latino es importante, en especial en tres, Nueva York, California y La Florida, dos de los cuales perdió hace cuatro años y que representan 113 delegados de los 270 que se necesitan para ser presidente.

A veinte días de las elecciones, las encuestas favorecen hasta por diez puntos a Joe Biden.

Es entendible que en esta guerra por la presidencia de los Estados Unidos se use el todo lo que sirva y todo lo que se pueda obtener hasta cambiar las decisiones de la Corte Suprema de Justicia de Colombia, lo que seguramente NO DEBE SER CIERTO.