Muy movida la Asamblea de la UdeM

@UdeMedellin

Por José León Jaramillo Jaramillo (foto)

Muy movida estuvo la asamblea de la Universidad de Medellín. Las diferencias empezaron cuando la oposición cuestionó el orden del día, pero el tema se superó rápidamente ante el cambio de tono de la presidencia.

Posteriormente los ánimos empezaron a caldearse nuevamente, cuando la presidencia pretendió que la asamblea aprobara una extensa y farragosa resolución reglamentaria que regiría el decurso de la asamblea y que reemplazaba la que fue demandada mediante acción de tutela presentada por la minoría, resolución que contenía algunas de las normas que fueron suspendidas por el juzgado Quinto (5º) Civil Municipal de Medellín, pero, la presidente de la asamblea, la doctora Aura Marleny Arcila Giraldo minimizó la importancia del antidemocrático y abusivo reglamento, diciendo que si habría voto secreto, que los asambleístas sí podrían presentarle directamente proposiciones a la asamblea y no a través de la abusiva comisión de credenciales con poder de veto y que sería la asamblea quien decidiría si las aceptaba  o no y que ella, la presidencia, garantizaría que todos los asistentes que quisieran hablar podrían hacerlo; restablecido así un ambiente liberal, la asamblea siguió su curso.

La presidente presentó un informe sobre la infinidad de nuevos programas que tiene la universidad y sobre la excelente salud financiera que ostenta la corporación la que aseguró que nada en dinero, lo que no pueden mostrar, según ella, las universidades más prestigiosas del país. Dijo que el proceso de re acreditación va viento y popa y que no es cierto que se investigue o haya sancionado a la universidad y que todas las críticas que se les hacen son infundadas y por ello un grupo de 75 asambleístas la aplaudieron a rabiar y dejaron una constancia de felicitación y respaldo a la administración, en la que cuestionaron también el accionar de quienes sin razón los censuran.

En la elección de las vacantes de delegatarios se volvió a calentar el ambiente, pues no obstante que la minoría logró que no se tuviera en cuenta el poder que le fue delegado al rector por uno de los fundadores, por el doctor Absalón Estrada Vélez, con argucias se aceptó la inscripción de unas ternas del rector y sus amigos, para llenar con ellas las vacantes de la asamblea general (Grupo de los 100), ello en clara violación de los reglamentos de la universidad.

Adicionalmente la asamblea no aceptó que se integrara otra terna para llenar la vacante de otra delegataria que renunció a su cargo, porque esta no era de los afectos del rector; por estas razones la inmensa minoría se abstuvo de votar y adoptó la decisión de demandar judicialmente esa asamblea.

Cuando la revisora fiscal leía una muy extensa carta sobre los contratos de los últimos años, el delegatario José León Jaramillo J, le informó a la presidenta que nadie estaba escuchando el somnífero informe, por lo que esta pidió silencio. Jaramillo solicitó que no se continuara con la lectura de dicha comunicación, la que además era la prueba plena de que la universidad fraccionaba los contratos para eludir las licitaciones, en clara violación de las normas contractuales que rigen a la universidad, en lo cual lo secundó el delegatario Edgar Arrubla Cano y ahí fue Troya.

Luego de reelegida la eterna revisora fiscal de la corporación el eterno rector, quien es viejo zorro en el manejo de la mecánica electoral, olfateó que tendría problemas en la elección de los consiliarios en la asamblea de delegatarios, pues esta fue relegida con 55 votos a favor y 35 en contra.

Luego se acordó con la minoría que las reformas estatutarias presentadas no se discutieran en esta asamblea sino en una asamblea extraordinaria que tendrá lugar en el 2020 y para ello se nombró una comisión que estará integrada por los consiliarios que resulten elegidos y que las propuestas presentadas por la minoría, dentro de las que se destaca incrementar el número de delegatarios de 100 a 300, con la que se busca democratizar a la universidad y permitirles el acceso a las nuevas generaciones, también serán analizada por esa comisión.

Finalizada la Asamblea General siguió la del grupo de delegatarios para elegir 6 consiliarios. Se presentaron 10 planchas unipersonales, dos de ellas fueron retiradas y quedaron 8. Cuando se iba a iniciar la votación uno de los candidatos más opcionados, el doctor César Fernández, retiró su candidatura y muy molesto abandonó la sala, conducta que no lograron explicarse los asistentes.

Se inició la votación, con empleados y funcionarios de la universidad en las mesas y empezaron a presentarse problemas, pues en unas mesas decían que en las papeletas el sufragante debía anotar el nombre de su candidato y en otras que debía escribir el número del candidato que aparecía en una pantalla, pero en otras mesas esos números estaban trocados. Así mismo se denunció que algunos sufragantes estaban firmando los votos, para burlar el voto secreto en claro desacato a la sentencia de tutela.

Hecha la reclamación la presidente dijo que había que repetir la votación y que por lo tanto era necesario destruir los votos. Momento que aprovechó el rector para tocarles retirada a sus huestes y acabar así con el quórum, pues no podía admitir que ni José León Jaramillo o César Fernández resultaran elegidos.

Hay que esperar a la que presidenta reanude prontamente la suspendida asamblea para que puedan los delegatarios proceder a la dicha elección, asamblea en la cual ojalá el proceso electoral y el escrutinio lo lleven a cabo terceros independientes, que puedan darle fe a la comunidad universitaria de la transparencia del proceso.