Por Francisco Becerra
A lo hecho, pecho. No voy a llorar sobre la leche derramada: el nuevo salario mínimo aumentó la nómina en casi $500.000 por trabajador.
Así de simple y debemos pagarlos. ¿Qué hay que hacer? Inmediatamente proyecciones para saber cuánto hay que aumentar el precio en nuestro producto para compensar ese aumento. Eso lo pueden hacer quienes no están sometidos a precios internacionales ni al competitivo comercio de bienes y servicios.
La otra forma es reducir personal. Nadie puede pagar salarios si su negocio no da. Muchas empresas pequeñas recurren a ese procedimiento o a la informalidad. Creo que ese será el camino que van a tomar una importante cantidad de pequeñas y medianas industrias.
Lo positivo es que va a circular más dinero. Esos aumentos hacen sentir más poder adquisitivo inmediato e incrementan el consumo por unos meses. Nada se ahorra: hay que gastar antes de que suban más las cosas. Normalmente genera inflación, pero es un impulso a las ventas de febrero y marzo, llamados meses malos. Además, este año hay campaña política y todo se sube por lo que “inyectan” los candidatos en la compra de votos.
Políticamente, no creo mucho en el efecto electoral del aumento del salario. Ya sabemos que Petro tiene sus seguidores y, haga lo que haga, mal o bien, no afecta su imagen. El tema es cuánto endosa a Cepeda.
Miremos con optimismo el panorama: ya pasamos tres años y medio y seguimos para adelante. No se nos acabó el país; por el contrario, descubrimos que tenemos sólidas instituciones que han venido corrigiendo los abusos del régimen actual. Inclusive, ya hasta los “egopresidenciales” están cediendo y se juntaron en pequeñas comparsas que reducen el número de “onanocandidotes”.
El cóctel de salario, emergencia, constituyente e impuestos se irá cayendo poco a poco. Será una anécdota más de este contradictorio y macondiano gobierno.
El 2026 debe ser el año del optimismo y de la recuperación de los valores reales de nuestra nación.
Salud, humor, amor y seguridad para todos.
Ñapa: Como buen colombiano y llanuno, estreno pinta el primero de enero. Este año los invito a que estrenemos una buena actitud que nos acompañe todo el año.
¡Año nuevo, risa nueva!
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