11 agosto, 2022

Primicias de la pol铆tica, empresariales y de la farandula

Los pecados de la paz

Rafael Nieto Loaiza

Por聽Rafael Nieto Loaiza聽

En unas cortas vacaciones que tuve este fin de a帽o me di a la tarea de leer el libro del general Mora sobre el proceso con las Farc. Actor privilegiado como que fuera uno de los negociadores principales en La Habana, el General con acierto titul贸 su testimonio como Los pecados de la paz. En un reflejo de aquello que m谩s le doli贸, Mora insiste en algunos puntos que vale la pena destacar: 

鈥淟as Farc no llegaron a la mesa de negociaciones por su buena voluntad. Fue un acto de supervivencia frente a su fracaso鈥, resultado de la reestructuraci贸n de las Fuerzas Militares, el plan Colombia y 芦el liderazgo y compromiso de Uribe por llegar al fin del conflicto. 脡l fue el verdadero gestor de paz para los colombianos鈥.   

Mientras que las Farc ten铆an sus objetivos, estrategias y equipo definido y estable y lo que buscaba era 芦el poder, no la paz鈥, el Gobierno destacaba por su 鈥渄ebilidad [y] no se caracteriz贸 por la fortaleza, identidad, uni贸n e integraci贸n que se esperaba frente a lo trascendental de la misi贸n禄. 

Para el Gobierno todo lo importante era 鈥渕antener a las Farc en la mesa [y] para lograrlo se recurri贸 a injustificadas concesiones [鈥 contrarias a la equidad y conveniencia del Estado禄 y busc贸 m谩s 鈥渓as conveniencias de las Farc que los intereses de la sociedad禄.  

鈥淟a pol铆tica de Santos era lograr la firma de los acuerdos a como diera lugar [y] termin贸 en un sofisma de distracci贸n para justificar el terrorismo y el narcotr谩fico de las Farc鈥. 

El empe帽o de Santos en 鈥渃omplacer y mantener en la mesa鈥 a las Farc respond铆a a sus 鈥渋ntereses y ambiciones personales para buscar un lugar en la historia鈥. Para Mora 鈥渓a facilidad con que las Farc lograron incorporar sus intereses [en el pacto] se debi贸 a las desmedidas pretensiones del presidente con el Nobel禄. Las Farc entendieron r谩pidamente el verdadero inter茅s de Santos, 鈥減usieron de su lado el factor tiempo y aprovecharon para adue帽arse del discurso de la paz y convertirse en v铆ctimas del sistema鈥. Las Farc primero usaron el af谩n de Santos de reelegirse para obtener ventajas estrat茅gicas en la negociaci贸n, cuando el Presidente 鈥渓e vendi贸 el alma al diablo鈥, y despu茅s le sacaron jugo a su obsesi贸n con el Nobel. En esas dos coyunturas el Gobierno se entreg贸 a los intereses sustantivos de las Farc.  

De entrada, el Gobierno se equivoc贸 a dejar en pie de igualdad a las Farc y el Estado, una igualdad que aunque 芦se consideraba un imposible moral, se constituy贸 en patrona del proceso鈥. Esa falsa igualdad afect贸 gravemente todo el desarrollo de la negociaci贸n y le dio otra ventaja estrat茅gica a las Farc que, al mismo tiempo que se legitimaban, consegu铆an la deslegitimaci贸n del Estado.  

En esa direcci贸n, 芦uno de los m谩s grande errores de Santos fue permitir que se incluyeran en la mesa todos los problemas del pa铆s y hacer a las Farc part铆cipes de su soluci贸n [鈥  dejar participar a las Farc en las decisiones del estado signific贸 un inmenso da帽o a la sociedad y a las instituciones鈥. Para Mora, tal cosa no fue un acto de ingenuidad sino una decisi贸n 芦intencionada鈥 de Santos. 

Sergio Jaramillo 鈥渘o era el jefe del equipo, pero s铆 due帽o del verdadero poder en la misi贸n 鈥 caracterizado por su empe帽o en evitar a toda costa cualquier malestar que incomodara a las Farc鈥. Con el tiempo, Mora entendi贸 que Jaramillo no actuaba solo sino que era la verdadera voz de Santos. Mora sugiere una identidad de Jaramillo con el ideario pol铆tico de las Farc y sostiene que permanentemente enga帽贸 a los dem谩s miembros del equipo negociador, excepto a De la Calle y a Naranjo que consecuencia se alinearon con Jaramillo.  

La figura del jefe negociador es fuertemente cuestionada. Mora atribuye los cambios de De la Calle entre lo que pensaba antes de asumir el cargo y lo que hizo durante la negociaci贸n a su aspiraci贸n de ser candidato presidencial. A De la Calle 鈥渓a pol铆tica no lo deja actuar de acuerdo con sus convicciones鈥. 

Suspender la aspersi贸n a茅rea de los cultivos de coca con glifosato fue una exigencia de las Farc desde diciembre de 2012. 

Las ideas de una constituyente, de darle tratamiento de acuerdo especial a la luz del derecho internacional humanitario a lo pactado con las Farc y de ingresarlo al bloque de constitucionalidad estuvieron presentes durante el grueso de la negociaci贸n y buscaban que los gobiernos venideros no pudieran cambiar lo pactado por Santos.  

Despu茅s del triunfo del NO en el plebiscito, remata Mora, al comparar las versiones previas y la nueva del acuerdo, no se incorporaron ninguno de los 鈥減untos importantes鈥 de los l铆deres del NO y detect贸 鈥渧arias modificaciones que conten铆an ajustes que jugaban m谩s a favor de las Farc [y] afectaban a los militares鈥.  

La lectura del libro permite entender mucho de lo ocurrido, porque se acord贸 lo pactado y se perdi贸 en la mesa lo que se hab铆a ganado en los campos de batalla. Lecciones que deben ser aprendidas.