Los debates de la inteligencia

 

Por Darío Ruiz Gómez (foto)

He leído en estos días con entusiasmo un libro de Jean Daniel el inmenso periodista amigo de Camus  sobre quien escribió una biografía esencial en la cual recupera para siempre la dimensión de un pensador  que nunca claudicó ante los chantajes de los totalitarismos. Y este libro de memorias “Los míos” es un esclarecedor  análisis  de lo que supuso su amistad con quienes debieron afrontar con valentía  las turbulencias creadas por los enemigos de la libertad  en su intento de borrar  la cultura occidental,  el nazismo,  la amenaza de ese espejismo que para muchos intelectuales  supuso el comunismo, ese  acontecimiento  crucial que dividió a los franceses, la guerra de Argelia. Lo que Daniel  desvela  a través de la cautivante claridad de su estilo es el hecho de que sin debates a fondo, sin intercambios,  a veces feroces, de diferentes puntos de vista, no hay posibilidad alguna de que se arroje luz sobre encrucijadas  tan terribles que terminaron en muchos casos  por destruir la misma amistad.  Todo esto sirvió para tener que reconocer que después de la guerra del 14 una idea de Europa  se había hundido para siempre y era necesaria la recuperación de los valores espirituales de la tradición. ¿Desilusión o nihilismo? O sea, amargura y decepción a nivel personal o el precipitarse en un hueco sin fondo. (Lea la columna).