2 febrero, 2026

Primicias de la política, empresariales y de la farandula

Liderazgo, Henry Kissinger

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Jose Obdulio Gaviria

Por José Obdulio Gaviria

Voy a hablar solo del capítulo quinto: Lee Kuan Yew, La estrategia de la excelencia.

Kissinger comienza con esta anécdota: en 1968, con apenas 45 años y una década como primer ministro de Singapur, Lee tomó un “mes sabático” en Harvard. Ante un auditorio de profesores progresistas y ferozmente críticos de la Guerra de Vietnam, defendió con vehemencia la presencia estadounidense en Asia como garantía de supervivencia para pequeños estados como Singapur.

No buscó agradar sino que priorizó su realidad nacional. Explicó, además, que había ido a Harvard para buscar “ideas nuevas, mentes estimulantes, para volver cargado de entusiasmo por mi trabajo y revisar todo lo que había hecho los últimos diez años sin la formación adecuada”.

Kissinger lo describe como un “gigante de Lilliput”: un líder que logra resultados desproporcionados desde una posición minúscula. Singapur —un país de apenas 728 km² (la mitad de Necoclí, Antioquia)— era en 1965 un puerto pobre, multiétnico, sin recursos naturales, recién separado traumáticamente de Malasia y amenazado por vecinos inestables.

Tras la retirada británica, Lee enfrentó el vacío absoluto. Su respuesta fue construir desde cero: instituciones sólidas, identidad nacional unificada y una economía de excelencia.

FORMACIÓN Y EVOLUCIÓN INTELECTUAL DE LEE

Fue Influenciado inicialmente por el socialismo de la izquierda británica de posguerra. Su inteligencia analítica y pragmatismo implacable lo llevaron a entender que el socialismo era inviable. Predijo con precisión el colapso de la URSS por ineficiencia económica y rigidez ideológica (lo que ocurrió en 1991).

Adhirió sin ambigüedades a la libertad económica: mercados abiertos, atracción masiva de inversión extranjera, bajos impuestos corporativos, Estado fuerte pero no omnipotente. Kissinger alabó su capacidad de autocrítica intelectual: Lee usaba las ideologías como herramientas, no como dogmas.

PRINCIPIOS CLAVE DE SU LIDERAZGO

-Visión a largo plazo vs. populismo:

Políticas duras pero efectivas (anticorrupción estricta con penas ejemplares, vivienda pública masiva, educación obligatoria bilingüe, apertura total a multinacionales con estabilidad y bajos impuestos).

-Meritocracia extrema: Ascenso por talento y rendimiento, independientemente de la etnia o las conexiones. Kissinger lo define como “autoritarismo ilustrado” que genera confianza en inversores y ciudadanos.

-Realismo geopolítico: Equilibrio inteligente entre potencias (EE.UU. como garante de estabilidad, pragmatismo con China sin subordinación).

Rechazó imposiciones morales occidentales porque un exceso de énfasis democrático podría obstaculizar el progreso económico en países en desarrollo.

Kissinger subraya que Lee veía a EE.UU. como potencia benigna, no a China. Entendía que había un mundo multipolar y él aconsejaba un equilibrio entre potencias. La anécdota con Julius Nyerere lo ilustra perfectamente: el africano dijo: “Cuando los elefantes luchan, la hierba queda estropeada”. Lee le respondió: “Cuando los elefantes hacen el amor, la hierba también queda estropeada”.

Explicó que los pequeños sufren siempre, ya sea por la confrontación o por la armonía de los grandes y que la solución no es lamentarse ni victimizarse, sino ser astutos, disciplinados y útiles.

CONTENIDOS DE SU LIDERAZGO

-Fe en el pueblo y disciplina: Priorizó la “calidad del pueblo” (capital humano) sobre la riqueza en materias primas.

-Educación como motor principal: Inversión estratégica (3.5% del PIB, con alta eficiencia).

Política bilingüe: inglés como idioma global de trabajo y unión interétnica + lenguas maternas (mandarín, malayo, tamil) para preservar identidades culturales. Construyó escuelas masivamente, estandarizó currículos y vinculó la educación directamente al crecimiento económico.

-Integración étnica: Evitó guerras de etnias. Mantuvo la estatua de Raffles (legado británico) como señal de apertura al mundo. Construyó vivienda pública con cuotas étnicas obligatorias, eliminó guetos y forjó convivencia diaria en una sociedad multiétnica.

-Defensa e influencia global: Alianza clave con Israel bajo la doctrina de “Defensa Total”, con conscripción obligatoria. En 1978 Deng Xiaoping quedó impresionado por Singapur; Lee le dijo que si descendientes de campesinos analfabetos habían logrado tanto, China podía hacerlo mejor.

Deng lanzó la Reforma y Apertura semanas después. Zhao Ziyang reconoció que ver la obra de Lee “acortó nuestra travesía del río”.

Kissinger dice que vida de Lee es una lección magistral sobre lo que significa gobernar con visión, pragmatismo y disciplina. No era un ideólogo. Era un pensador profundo y un arquitecto de la excelencia que transformó un pequeño puerto pobre, multiétnico y vulnerable en la nación más próspera, segura y ordenada del planeta.

Mostraba resultados concretos versus retórica grandilocuente. Cero discursos confrontacionales ni escándalos que erosionaran la confianza institucional.

Nixon escribió sobre los líderes del tercer mundo: “Se juzga a los líderes más por la estridencia de su retórica y el color de su política que por éxito de sus medidas (…) demasiadas personas se han ido a la cama por la noche con los oídos llenos pero el estómago vacío”.

Parecía estar haciendo un contraste entre Lee y Fidel Castro. Ambos llegaron al poder en 1959 y mientras que Singapur comenzó a construir riqueza y prosperidad, Cuba, un país medianamente rico, se convirtió en uno de los más pobres del mundo.

Estas palabras de Lee muestran que él era la antípoda de Castro: “Todo lo que puedo hacer es asegurarme que, cuando me vaya, las instituciones sean buenas, sólidas, limpias y eficientes, y que haya un gobierno preparado que sepa lo que tiene que hacer”.

Lee es el caso puro de construcción de nación desde cero. Su éxito no fue solo económico (el PIB per cápita de USD 500 en 1965 pasó a más de 80.000), sino en cohesión social multiétnica y rechazo absoluto a la mediocridad.

En la Colombia actual, el capítulo de Kissinger sobre Lee sugiere un camino alternativo para el nuevo liderazgo: visión profética, pragmatismo implacable, fe en el potencial humano y rechazo a las excusas.