Libre acceso al conocimiento científico en ciencias y humanidades

 

Por Enrique E. Batista J., Ph. D. (foto)

https://paideianueva.blogspot.com/

En una página web leí dos carteles uno decía: “Conocimiento Abierto” y el otro “Abierto al Público”. Así debe ser toda información que se genere apoyada con recursos públicos. Deben ser avisos en cada universidad, en toda biblioteca, museo o casa de la cultura.

En diciembre de 2018 se reunió la 14ª Conferencia de Acceso Abierto de Berlín (https://oa2020.org/). Participaron organizaciones de 37 países de los cinco continentes.

Los principales consensos alcanzados se resumen en los compromisos para: 1. Que los autores mantengan sus derechos de autor (copryright), 2. Un acceso abierto (open access) completo e inmediato, 3. Acelerar el progreso del acceso abierto por medio de acuerdos transformativos temporales y de transición para llegar a un completo acceso libre en pocos años y  4. Los acuerdos alcanzados, por lo menos al comienzo, serán neutrales en costos con la expectativa de que los ajustes económicos seguirán una vez el mercado se trasforme.

En esta conferencia de Berlín de 2018 para la promoción del acceso libre a publicación en ciencias y humanidades participaron entidades y organizaciones como las siguientes: El sistema de educación estatal de California, El MIT y su sistema de bibliotecas, las Conferencias o Asociaciones de Rectores de Universidades de Francia, de Alemania y de Italia, la Asociación de Universidades de Holanda, la Organización Europea de Investigación Nuclear – CERN, las Asociación Europea de Universidades,  el Ministerio de Educación Superior, Investigación e Innovación de Francia,  el Centro Nacional de Investigación Científica Instituto Nacional de Física Nuclear de Francia, la Universidad Libre de Berlín, el Instituto de la Sociedad  Max Planck  y su  biblioteca digital, la Academia de Ciencias y la Fundación Nacional de Biblioteca de Ciencias de China, la Universidad Lomonósov de Moscú, la Universidad de San Petersburgo, la Fundación Nacional de Ciencias de Suiza, la Universidad de Ciencia y Tecnología  King Abdullah, el Consejo Nacional de Investigación de España, la Universidad de Barcelona, la Sociedad Max Planck, la Fundación Alexander Von Humboldt, las Academias Pontificias  de Ciencias y de Ciencias Sociales del Vaticano  y muchas más organizaciones de los cinco continentes; de Latinoamérica sólo la Universidad de Santiago de Chile.

Se espera que las compañías de publicación trabajen con todos los miembros de la comunidad global de investigación para alcanzar, según los consensos, un acceso abierto completo (infraestructura científica, revistas, plataformas de publicación, archivos de datos y repositorios) sin restricción e inmediato a los últimos avances de las ciencias por el bien de toda la humanidad y para ir más allá de las costosas y restrictivas suscripciones, en especial cuando después de casi dos décadas de esfuerzos por el acceso abierto (iniciado con la “Iniciativa de Budapest para el Acceso Abierto” de 2002 (https://bit.ly/2Z055uU)más del 80% de las publicaciones caen todavía en la maraña de pagar para publicar y acceder a los contenidos. (https://oa2020.org/).

En septiembre de 2018 ya se había creado, alrededor de la iniciativa de Acceso Abierto, la “Coalición S” (cOAlition S, donde la OA se refiere a open acess) apoyado por un consorcio internacional de financiadores de la investigación con la meta de que para el primero de enero de 2021 toda publicación científica derivada de financiación de recursos públicos o por consejos nacionales o internacionales debe ser publicada en revistas de acceso abierto, en repositorios o en plataformas para su acceso libre sin restricciones. La “S” es por   Science (ciencia) y por la señal de compromiso para la implementación de las medidas necesarias que garanticen la meta deseada. (https://bit.ly/2O647rj).

La “Coalición S” tiene diez principios los cuales resumo: Los autores o sus instituciones mantienen sus derechos de autor (copyright); las agencias u organismos financiadoras fijarán criterios altos para las revistas de acceso abierto, si estas no existiesen proveerán incentivos para que se creen y mantengan; se reconoce que todos los investigadores deben ser capaces de publicar sus trabajos, si se requiriese algún pago estos deben ser acordes y trasparentes con los servicios que se provean; esas mismas agencias u organismos promoverán que los gobiernos, universidades, centros de investigación, organizaciones académicas o profesionales y las bibliotecas desarrollen estrategias, políticas y prácticas para asegurar transparencia; se aplicarán criterios para el valor intrínseco de cada trabajo,  su impacto no será medido por la métrica actual que usan las revistas o las muy costosas editoriales; se reconoce que los capítulos en libros y  monografías requerirán un proceso algo más largo y específico. (https://bit.ly/2W7f9AMhttps://bit.ly/2KrZzvE).

Con la “Iniciativa de Acceso Abierto a 2020” (https://bit.ly/33fEcX3) se reitera la misión de implementar de manera generalizada el acceso libre en línea a los artículos de investigación, su utilización y reutilización ilimitada para superar el aberrante negocio de accesos, sólo por suscripción, a las muy poderosas empresas editoriales transnacionales. Esta Iniciativa 2020 enfatiza: 1. La transformación de la mayoría de las revistas científicas actuales al modelo de acceso abierto o libre. 2. Conversión de los recursos invertidos en suscripciones en fondos para apoyar modelos de negocio sostenibles de acceso libre. 3. Invitación a universidades, institutos de investigación, patrocinadores, bibliotecas y editores para trabajar de manera conjunta para alcanzar una transición eficiente y rápida para el bien del mundo académico y de la sociedad en general.

El 16 de mayo de 2019 el Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea expidieron una directiva sobre los datos abiertos y la reutilización de la información del sector público (https://bit.ly/2Yv8fLx)   con la que se impone a los Estados miembros “la obligación de adoptar políticas de acceso abierto con respecto a los datos de la investigación financiada públicamente”. Entre otras consideraciones se anotó en la Directiva:  Promover el acceso en línea y gratuito a los resultados de investigaciones sin más restricciones en la utilización y reutilización que se reconozca la autoría. El acceso libre mejora la calidad, evita duplicaciones innecesarias de investigaciones, aligera el progreso científico, combate el fraude científico a la vez que puede beneficiar el crecimiento económico y la innovación. Esta política de acceso abierto conlleva el apoyo a la circulación de datos de investigación “Fáciles de encontrar, Accesibles, Interoperables y Reutilizables (principios FAIR)”. Se reconocen excepciones posibles como las relacionadas con la seguridad nacional, intereses comerciales legítimos, la privacidad, protección de datos personales y confidencialidad, todo conforme al principio «tan abiertos como sea posible, tan cerrados como sea necesario».

Así,  son notorios los importantes avances en la Unión Europea y en las universidades, comunidades académicas y científicas de todo el mundo para promover el libre acceso en línea a los resultados de la investigación científica y el uso y promoción de las revistas de acceso abierto que lideran diversas organizaciones en el mundo en los más distintos campos del saber humano, como la FAO, Creative Commons, Red SciELO, Common Ground, BioMed Central, la Open Society Foundation y la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual como oficina  de la UNESCO.

En próxima columna resaltaré ventajas adicionales del acceso abierto y los inmensos costos en que ocurren las comunidades académicas y los investigadores frente a lo que se considera un atropello y explotación feroz, brutal y sin piedad de pocas, pero muy poderosas empresas  editoriales transnacionales que controlan la circulación de la información en ciencias y humanidades.

Nuestras universidades, investigadores, maestros y profesores, centros de investigación, los Ministerios de Educación Nacional, de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones y el recién creado de Ciencia, Tecnología e Innovación deben liderar esta iniciativa en Colombia que, entre otros beneficios, acelera el crecimiento económico, la innovación y el empleo como bien lo ha reconocido la Unión Europea. También corresponderá al Congreso de la República expedir la norma legal correspondiente.