Largo y ancho: Al garete

 

Por Rubén Darío Barrientos G. (foto)

rdbarrientos@une.net.co

Un juez de Colombia, resuelve al año un promedio de 450 procesos, mientras que uno de los Estados Unidos decide 3.200 negocios, en el mismo lapso. Es una diferencia abismal de siete a uno, que más que penosa es irritante. Pero allí no paran las cosas: en Chile, Brasil y Perú, los falladores superan en cuatro veces el total de sentencias que emiten los togados colombianos. Como adehala, somos la sexta justicia más lenta del mundo (178 entre 183). Juan Manuel Santos, en su momento, dijo que con la llegada de la oralidad, se ubicaría Colombia como uno de los 40 países más eficientes del mundo, en materia de justicia. Y en diciembre de 2017, garantizó que Colombia tendría jueces especializados en casos de corrupción. Nada de ello ocurrió y seguimos sumidos en niveles tétricos.

El fin de año, conocimos una noticia que deja sin aliento: La magistrada antioqueña Gloria Patricia Montoya Arbeláez, de la Sala Civil del Tribunal Superior de Medellín, se lleva el trofeo de ser la más morosa del país, esto es, la campeona sin rivales. Cursa una suspensión que recibió por tres meses y tiene el “prontuario” de afrontar 26 procesos disciplinarios, excluyendo 16 que se encuentran archivados. En el año 2015, solicitó 24 días de permisos; en el 2016, 30 días de permisos y en el 2017, 20 días de permisos. No hay datos del año 2018. Significa lo anterior, que alberga 74 días de ausentismo laboral remunerado en 2 años y 8 meses. El periodista Guillermo Gómez, quien hizo la investigación, adicionó que si el año tiene 104 días no hábiles, 15 días de vacaciones, 3 días de semana santa y 1 día que no se labora (fecha de la Rama Judicial en diciembre), esta magistrada tiene un año laboral miniatura. ¿Cómo le va a rendir así el batido? (Lea la columna).