29 junio, 2022

Primicias de la pol铆tica, empresariales y de la farandula

La sociedad de la ignorancia

Jairo Osorio

Por Jairo Osorio Osorio聽

A ra铆z de los 煤ltimos hechos pol铆ticos mundiales, hace poco menos de un lustro un fil贸sofo europeo escrib铆a en alguna revista sobre c贸mo cada vez m谩s gente ignorante estaba eligiendo m谩s gente incapaz. Se dol铆a, particularmente, del caso de Trump y de otros dirigentes que devinieron en dictadores perfectos y crueles. 

La anotaci贸n no era para que pasara inadvertida. La gente comprend铆a bien aquella aserci贸n escabrosa. Est谩bamos entrando, se conclu铆a de su reflexi贸n, en un per铆odo harto peligroso de la historia: la elecci贸n de gobiernos por las masas irreflexivas, f谩ciles de manipular y llevadas al odio contra quienes no actuaran o pensaran como ellas. El crecimiento demogr谩fico desmedido, la falta de educaci贸n o la seducci贸n de falsos mes铆as que convidaban a un bienestar dudoso, aparece decidiendo el futuro de otros millones de personas que, por negligencia, comodidad o desconocimiento de lo que acontece a su rededor, dejaban las determinaciones en manos de los m谩s incompetentes e irresponsables. El resultado era, entonces, la aparici贸n de reg铆menes ineptos, de eg贸latras dictatoriales, aislados de cualquier realidad y predispuestos al crimen contra aquellos que osen criticarlos o voten en contrario sus pol铆ticas. Los ejemplos en las primeras p谩ginas de los peri贸dicos y la TV son m煤ltiples, diarios y aterradores. En el Continente, y en los pa铆ses asi谩ticos y africanos. En Europa menos por su ilustraci贸n y tradici贸n cr铆tica, pero no se crea que no faltan all铆 las muestras de esos patrones desp贸ticos. Cinco mil a帽os de historia no han ense帽ado nada a los hombres. Repetimos, sin cesar, las ignominias de los malos pelotones. 

鈥淓l crecimiento demogr谩fico est谩 produciendo una situaci贸n de incertidumbre sobre nuestro futuro en el planeta鈥, escribe Eudald Carbonell Roura, en el pr贸logo a la Sociedad de la ignorancia, recopilaci贸n de ensayos de Antoni Brey, Daniel Innerarity y Gon莽al Mayos, que constituyen la s铆ntesis l煤cida de nuestro comportamiento social como especie. [鈥淟a sociedad de la ignorancia鈥, A. Brey. 鈥淟a sociedad del desconocimiento鈥, D. Innerarity, y 鈥淟a sociedad de la incultura鈥, G. Mayos]. 

鈥淟a democracia es un gobierno escogido por ignorantes y hooligans de partido鈥, acus贸 el fil贸sofo americano y profesor de la Universidad de Georgetown, Jason Brenann, hace poco en una de sus presentaciones del libro Contra la democracia, texto pol茅mico en el que clama por un nuevo sistema pol铆tico. 

Brenann es conocido como uno de los impulsores del movimiento bleeding-heart libertarianism, filosof铆a pol铆tica que combina el 茅nfasis en las libertades econ贸micas y civiles capitalistas, con hincapi茅 en la justicia social, de fuerte raigambre anarquista (tradici贸n pol铆tica que Brennan, lejos de rechazar, reivindica). En su libro, Brenann alega que la democracia 鈥渘o es la 煤nica forma justa de gobierno y, de hecho, nos lleva a tomar decisiones irracionales, que no son buenas para nadie鈥. Propone, en cambio, implantar una 鈥epistocracia鈥: el gobierno de los que saben, una rep煤blica del conocimiento. (Del prefijo griego episteme, conocimiento, y el sufijo cracia, gobierno). Concepto acu帽ado por el fil贸sofo pol铆tico David Estlund, en su texto 鈥淲hy not epistocracy?鈥 [En: Desire, identity  and existence. Essays in honor of T. M. Penner, Academic Printing and Publishing, 2003]. 

En una 鈥渆pistocracia鈥 solo las personas con mayores conocimientos tendr铆an derecho a gobernar y decidir. 鈥淎unque suene aterrador en principio, lo cierto es que, desde que el sufragio universal se alcanz贸 de forma general en la mayor parte del mundo, la democracia no ha hecho sino decepcionarnos, alcanzando su c煤spide, quiz谩, en la d茅cada del 2010 a 2020. 驴Cu谩ntas decisiones absurdas no se han tomado en el mundo en nombre de la democracia? Lo cierto es que no son pocas, muchas de ellas fundamentadas en creencias derivadas de informaci贸n insuficiente, manipulada o err贸nea, para entender la realidad鈥, advierte. 

鈥婤renann b谩sicamente plantea que la democracia es un tipo de gobierno defectuoso y que no tiene sentido defenderlo si lo que queremos es obtener los mejores resultados con relaci贸n al bienestar de las personas (subrayas m铆as). 鈥淪us argumentos son bastante buenos y, sobre todo, l贸gicos. De acuerdo con Brennan, la mayor铆a de las personas en el planeta no deber铆a poder ni votar, ni gobernar, al menos no sin antes hacer un esfuerzo comprobable para informarse lo suficiente. Aunque ut贸pico, siempre valdr谩 la pena perseguir el sue帽o de una sociedad m谩s informada鈥, se帽alan los adl谩teres del escritor. [Que sepan, por lo menos, de d贸nde vienen los huevos, enfatizo yo]. 

La gente inteligente, por principio, se aleja de la pol铆tica. No he visto a nadie, moralmente superior, que persiga el poder del gobierno. 脡se, tal vez, sea el pecado de los buenos, que se despreocupan de una funci贸n que deber铆an cumplir con m谩s responsabilidad. El hedor de los congresos, de las cortes y de los palacios presidenciales ahuyenta, porque las trapisondas que all铆 se cocinan asustan a los honestos. Nadie, en raz贸n, persigue el infierno de las maquinaciones pol铆ticas. S贸lo los desequilibrados, los extraviados, los arrogantes, los llenos de viento y pagados de s铆 mismos. Quiz谩 sean las razones por las cuales quienes viven en armon铆a consigo mismo se alejan de ese averno. 

Hay que tener un poco de criminal y homicida para aspirar a los cargos de presidente, congresista, alcalde, gobernador, magistrado. Ninguno en sana l贸gica aspirar铆a a un mandato de aquellos si tuviera su mag铆n saludable. Los dictadores no se sostienen cincuenta, setenta a帽os en el poder por la bondad de sus actos. Y para hacerlo concitan la logia patibularia de los empresarios corruptos que ganan con todas las administraciones, de los banqueros que no pierden nada porque mueven sus capitales a para铆sos fiscales, de los generales que especulan con la guerra, cualquiera sea el motivo de ella, de los habilidosos siniestros que coleccionan partidos en su prontuario de zorras (Roy Barreras, por ejemplo), de la prensa constre帽ida y los adulones que traicionan principios y azuzan el odio con el que obtienen ping眉es ganancias. 

鈥淐reo que la democracia se ha construido con fallos鈥, dice Brennan en una entrevista de prensa. 鈥淓n general, sigue haci茅ndolo bastante bien. Es el mejor sistema que hemos logrado poner en funcionamiento. Los lugares democr谩ticos siguen siendo mejores lugares para vivir que los no democr谩ticos, en la mayor铆a de los casos. Ha fallado en la medida en que tiene problemas y debemos repararlos. Los problemas son estructurales, no son cosas ef铆meras. No se trata de cambiar algo que est谩 ocurriendo en el sistema en la actualidad, hay algo mal con el sistema en s铆, y tiene que ver con los incentivos que damos a los votantes. Esto es lo que m谩s me preocupa. La democracia da a la gente el poder de gobernarse, pero a la vez incentiva a cada votante individual a actuar neciamente鈥. 

All铆 se pregunta qu茅 porcentaje de la poblaci贸n cree que est谩 preparada para votar. 鈥Algunos pocos est谩n decentemente informados sobre los hechos b谩sicos. Saben cosas como qui茅n est谩 en el gobierno o qu茅 ha hecho. De la mayor铆a de votantes no sabemos si saben algo. Si les damos cuatro elecciones para responder una pregunta solo la mitad responde bien, por lo que no sabemos si no saben nada o conocen un cuarto de las respuestas, porque no podemos distinguirlo. El 50% restante lo hace peor que si contestaran aleatoriamente: comenten errores sistem谩ticos. Esa es la gente que vota; la gente que no vota sabe a煤n menos. Solo el 25 % de la poblaci贸n en la mayor铆a de los pa铆ses democr谩ticos tiene un conocimiento pol铆tico b谩sico, y eso no significa que sepan de econom铆a, ciencias pol铆ticas o sociolog铆a, nada de teor铆a para interpretar los hechos, pero conocen algo los hechos. La poblaci贸n bien informada es, en realidad, menor al 25%鈥. 

En la charla, Brennan habla de tres tipos de votantes: hobbitshooligans y vulcanianos. 驴Qui茅nes son? 鈥淪i has visto las pel铆culas o le铆do El se帽or de los anillos sabr谩s que los hobbits no se preocupan del mundo exterior, aunque haya una batalla existencial entre el bien y el mal. No les interesa. Quieren cuidar sus granjas, fumar en pipa y comer mucho: vivir la vida. El equivalente de esto en pol铆tica es el t铆pico ciudadano que escoge no votar. No encuentran interesante la pol铆tica, tienen muy pocas opiniones sobre ella, las que tienen no son estables, no tienen realmente ideolog铆a y est谩n tremendamente desinformados. Tiene sentido: lo que no te importa no lo conoces. No tiene nada de malo ser un hobbit, he escrito incluso un libro defendi茅ndoles, pero son as铆. Si miras a la gente que suele votar es diferente. Tienden a estar mejor informados, pero adem谩s est谩n enormemente sesgados. Y cuando digo sesgado no hablo de que tengan una opini贸n, no hay nada de malo en ello, hablo de sesgos en el sentido que no est谩n abiertos a aceptar que se pueden equivocar, buscan fuentes de informaci贸n que confirman lo que ya creen, no conf铆an en la gente que est谩 en desacuerdo con ellos y, adem谩s, tienen una actitud muy negativa hacia la gente de otros partidos: piensan que son est煤pidos y malos. Y esto es b谩sicamente lo que es la democracia: el gobierno de hobbits y hooligans鈥

驴Cu谩l de esas especies es m谩s peligrosa? Es claro. 鈥Bueno, los hobbits se quedan en casa, por lo que no hacen gran cosa y, adem谩s, cuando votan lo hacen de forma un poco aleatoria, as铆 que no hacen mucho da帽o. Son los hooligans los m谩s peligrosos. Y la raz贸n por la que son peligrosos no es porque sean fan谩ticos a la hora de impulsar su particular ideolog铆a, lo peligroso es que son de un partido. Un buen ejemplo es la elecci贸n de Trump. La mayor铆a de la gente que vot贸 a Trump no cre铆a en sus pol铆ticas, le vot贸 solo porque iban a votar a los republicanos de todas formas. Si los republicanos ponen de candidato a una persona desagradable y col茅rica, que va a romper todas las alianzas de los Estados Unidos y fastidiar al comercio, le van a apoyar igual, porque es su equipo. Si por lo que sea un idiota maligno es nominado, van a apoyarlo. Tienen lealtad ciega. Y eso es bastante peligroso鈥 [https://www.lainformacion.com/management/la-democracia-es-un-gobierno-escogido-por-ignorantes-y-hooligans-de-partido/6350206]. 

Ley茅ndolo entender铆a uno un poco lo que est谩 pasando en demasiados pa铆ses. Las masas votantes son bastantes parecidas a las muchedumbres que llenan los estadios. Son fan谩ticos del momento estelar del juego. Act煤an irracionalmente, llevados por el hipnotismo del mago. Aplauden, gritan, insultan, rompen barreras, incendian los escenarios deportivos. Lo que es peor: prenden fuego al jard铆n bot谩nico y el planetario de la ciudad, bienes p煤blicos (ocurri贸 en Medell铆n durante las protestas de 2021). Asesinan a los contrarios, act煤an al un铆sono a las provocaciones de los 鈥渓铆deres鈥 (los jugadores de f煤tbol, o un candidato), que a veces no tienen ni siquiera ense帽anza elemental. Son figuras pasajeras de far谩ndula, y, no obstante, manipulan los deseos de sus seguidores. Hacen con ellos lo que necesitan que hagan para su propio beneficio, no realmente el de las turbas. Recu茅rdese que 鈥渓a pol铆tica es el arte de disfrazar de inter茅s general el inter茅s particular鈥 [Edmond Thiaudi猫re]. Por eso es frecuente la decepci贸n posterior de los votantes con el votado. Casi siempre hace lo contrario de lo que prometi贸, porque miente por conveniencia, por estrategia, por principio. El candidato es un farsante cr贸nico. 

Creer las promesas de campa帽a es de est煤pidos. De gente enardecida por los odios que les ganan a sus probables sentimientos nobles cuando no est谩n sumergidos todav铆a en la cruzada electoral y pasional. El votante no es malo en s铆 mismo. S贸lo es enga帽ado en cierto momento. Pero ese instante es imperdonable porque all铆 se origina la tragedia del colectivo, la ruptura de la democracia, el derrumbe de las esperanzas so帽adas, el inicio de la autocracia, donde ya solamente prevalecer谩 la utilidad de la nomenklatura. Lo saben los pueblos que han perdido esa libertad de cambiar cada tanto al mal gobernante que no logra satisfacer las expectativas de la poblaci贸n trabajadora, y que no pueden volver a las urnas, porque, o no hay elecciones o no respetan los resultados generales. Que es la ventaja de una democracia, aunque sea imperfecta. Ya se ha dicho muchas veces: es mejor una democracia imperfecta, que una dictadura perfecta. 

Esta 煤ltima no tiene retorno. Y no debe ser muy buena: no veo a la gente, en las puertas de sus embajadas, pele谩ndose por una autorizaci贸n de residencia en Rusia o Cuba. S铆 observo a millones deseando la visa para la USA. Incluyendo a Ernesto Samper, el arist贸crata liberal del Chic贸, exempleado de los Rodr铆guez, y subalterno de Ch谩vez y Correa. 隆Pobre destino el del jet set bogotano! [En este momento leo en la prensa que Maduro est谩 rogando su visa americana para ir a Nueva York a un concierto de salsa).  

La clase media colombiana (que tiene privilegios), algunos empresarios (a quienes se les ha respetado la libertad para ejercer su creatividad y empresarismo), los profesionales (que alcanzaron su pensi贸n estatal o la pasan bien con sus salarios), los pol铆ticos tradicionales (que comieron de la teta gubernamental y se lucraron de la corrupci贸n de sus cargos; podr铆a llenar p谩ginas enteras con los nombres de mis amigos en esa condici贸n), los carteles de la droga y las bandas criminales, los intelectuales de pacotilla y 鈥渓a izquierda de caviar鈥, juegan ahora a creerse redentores de una situaci贸n que ellos mismos ayudaron a generar. Se disfrazan de honrados para la siguiente contienda, a sabiendas de que todo seguir谩 igual, o peor, porque necesitan acomodarse a las circunstancias. Precisan seguir gobernando con sus truculencias. Y las gentes les creen. Por el odio al otro, por la venganza con el otro. El rencor les enceguece. No recuerdan que ese otro alguna vez les dio la mano para hacer viable un pa铆s que se les derrumbaba por el desorden y la dejadez de los gobernantes anteriores. Hace veinte a帽os ning煤n medellinense se atrev铆a a subir al alto de Minas o a las Palmas, o aventurarse hasta la glorieta de Don Diego (en El Retiro), porque de inmediato era reh茅n de 鈥渓as pescas milagrosas鈥 de los subversivos. Ahora nadie recuerda el nombre de las estudiantes universitarias asesinadas por el ELN, en ese lugar, el domingo que no se dejaron secuestrar. Ni siquiera sus familias. Ni la pomposa comisi贸n de la memoria hist贸rica que, adem谩s, no debe saber el episodio, tan diligentes como son sus miembros para saber otras 鈥渧erdades鈥 sesgadas. 隆Qu茅 burla! 隆Qu茅 cinismo! Asquean todos por sus contumelias. 

En ese entonces, en las afueras de Rionegro, Karina asesin贸, con su fanatismo enceguecido, al hijo veterinario de un miembro del consejo de paz de Antioquia porque usaba botas pantaneras. (Los talibanes, escucho ahora en la TV internacional, lapidan o matan a las mujeres que no usan el burka). Qu茅 bueno que la misi贸n del curita ingenuo no olvidara, igualmente, ese episodio que entristeci贸 al pa铆s. 

Ojal谩 鈥渓a revoluci贸n democr谩tica鈥 anunciada no sea el m谩s lamentable de los fiascos. El lenguaje inclusivo que usan ya, hace presagiar, m铆nimo, el desastre en la cultura y el uso correcto del lenguaje. Todos mal hablados y brutos, enred谩ndose en una jerga rid铆cula y disparatada. 

El consejo de Baruch es oportuno. 鈥淰ota a aquel que prometa menos. Ser谩 el que menos te decepcione鈥. Los dioses nos amparen.