La legítima defensa

 

Por Jaime Jaramillo Panesso (foto)

La legítima defensa está conectada con el derecho fundamental, inscrito en la Constitución, denominado el derecho a la vida que se complementa con la integridad personal. El derecho a la vida está garantizado por el Estado. Mejor garantía sería la capacidad personal de defenderse por sí mismo el ciudadano común y corriente, que puede hacerlo por el sencillo uso de los puños o del aprendizaje de un arte marcial. De nada le valdrán estas formas de defensa cuando la sorpresa y las armas de fuego o las blancas actúan en manos de los bandidos, ya sean delincuentes comunes, ya sean delincuentes políticos revolucionarios.

La mayor parte de los homicidios o asesinatos son causados por armas de fuego. Insignificante es la cifra de delincuentes que hayan muerto por la aplicación de la legítima defensa, la cual está diseñada como causal de no responsabilidad ante la ley penal, según el artículo 32 del Código Penal colombiano. En la práctica la legítima defensa es un derecho negado por la imposibilidad de cumplir las exigencias legales como la proporcionalidad del ciudadano atacado por el criminal, en cuanto al uso del arma utilizada por las partes. (Lea la columna).