23 mayo, 2022

Primicias de la política, empresariales y de la farandula

Juana la enterradora, véala mañana en vivo

Martes 2 de noviembre
Hora: 7:00 p.m.
 

Ver transmisión en vivo: 

YouTube.com/CasaMuseoOtraparte 

Lugar: Casa Museo Otraparte 

Entrada libre, Aforo controlado, (25 asistentes) 

John Jairo Saldarriaga Londoño (foto) (Envigado) es comunicador social-periodista de la Universidad de Antioquia y especialista en Pedagogía de los Derechos Humanos de la Universidad Autónoma Latinoamericana.  

Ha ejercido su profesión en El Mundo y El Colombiano, se ha desempeñado como profesor de periodismo literario, periodismo y literatura, periodismo político y periodismo cultural en la Universidad de Antioquia y actualmente es columnista en los periódicos Gente y ADN.  

En 2004 obtuvo el premio del Círculo de Periodistas de Antioquia —CIPA— al Mejor Trabajo Periodístico en Prensa Escrita por la crónica «Un milagro para Lorenzo»; dos años más tarde recibió el Premio de Excelencia Periodística en la categoría Crónica, otorgado por la Sociedad Interamericana de Prensa —SIP—, con el trabajo seriado «Aurora levantó los hijos con basura», y en 2017 compartió con otros ganadores el Premio Fasecolda al Periodismo de Seguros.  

Así mismo, en 2006 fue reconocido por la Alcaldía de Envigado como «Envigadeño Ejemplar».  

Ha sido finalista en concursos nacionales de cuento y poesía y es autor de los libros «Al filo de la realidad», «El alma de las cosas», «Las fáculas de Alí Pato», «Crónicas de humo», «El Arca de Noé», «Vida y milagros», «Gema, la nieve y el batracio», «El fiscal Rosado», «El fiscal Rosado y la extraña muerte del actor dramático», «Los muertos que nadie llora», «Juana la enterradora» y «El gallinazo azul». 

Conversación del autor con
José Guillermo Ánjel (Memo Ánjel). 

Un día, entre cosas viejas, Juana encuentra sus diarios, escritos como si fueran los de otra mujer, no los suyos. Y con ese mismo espíritu decide releerlos en las horas muertas que pasa en el cementerio envigadeño.  

Esos cuadernos hablan de la hija de un sepulturero legendario, vecina de la necrópolis. Una mujer que pospuso indefinidamente su vocación religiosa y se convirtió en viuda de cinco hombres, circunstancia que le valió su contundente apodo: Juana la enterradora (foto).  

En esas memorias halla noticias del robo de la calavera de Fernando González, un pacto suicida que conmocionó a la población, la existencia de un muladar en el que enterraban a los indignos de Dios… Pero detrás de esas historias, Juana encuentra su esencia: el apostolado de sufrir por los difuntos… De paso nos deja ver una cara oculta del Envigado del siglo XX.