14 abril, 2021

Primicias de la política, empresariales y de la farandula

José A. Ocampo: “Apoyo la idea de hacer una reforma para financiar un mayor gasto social y frenar la deuda pública”

@IvanDuque 

El exministro José Antonio Ocampo parece en contravía de la mayoría de los analistas que defienden a la clase media y a los pensionados.  

Ocampo sostiene en su columna que “el debate tributario se ha enriquecido con el informe de la Comisión de expertos en beneficios tributarios y los útiles comentarios a dicho informe por parte de diversos analistas. Y se ha agitado con las propuestas que ha comenzado a presentar el Gobierno Nacional al sector empresarial. 

Quiero comenzar reiterando que apoyo la idea del Gobierno de hacer una reforma tributaria, tanto para financiar en forma permanente un mayor gasto social como para frenar los altos niveles de deuda pública, que amenazan el acceso que el país ha tenido a los mercados privados de capitales. 

El informe de la Comisión ha hecho claro, una vez más, que los niveles efectivos de tributación de Colombia son bajos: 19,3 por ciento del PIB vs. el promedio de 33,8 por ciento en la Ocde. La gran disparidad es en el impuesto de renta a las personas naturales, donde en el país se paga el 1,2 por ciento del PIB, contra 8,1 por ciento en la Ocde.

Allí están los principales beneficios tributarios, no en el IVA, donde el Gobierno Nacional ha afirmado una y otra vez. Más aún, el gráfico de la Comisión que más se ha reproducido en los debates públicos es el que muestra que la tasa efectiva de tributación tiende a disminuir para el 5 por ciento y aún más en el 1 por ciento más rico de la población.

Por este motivo, cualquier reforma tributaria debe prestar especial atención al impuesto de renta a las personas naturales de altos ingresos. Aquí el problema principal, como lo señala la Comisión, son los beneficios que reciben las rentas de capital (o no laborales en general) y ganancias de capital.

Esas rentas deben ser gravadas, por lo tanto, como las rentas de trabajo, o al menos establecer una deducción máxima (por ejemplo, el 25 por ciento del total de rentas). Se debe elevar, también, el impuesto a los dividendos (incluso cuando se pagan entre sociedades), sin perder de vista el conjunto de la tributación al capital, y gravar las pensiones altas, eliminando así el doble beneficio tributario que tienen (cuando se contribuye al sistema pensional y cuando se recibe la pensión). (Opinión).