27 noviembre, 2022

Primicias de la política, empresariales y de la farandula

Hidroituango necesita un super gerente 

Jose Hilario Lopez

Por José Hilario López

Como lo he sostenido casi desde el inicio de la contingencia, salvar a Hidroituango es un propósito nacional. Pöyry, en un informe a EPM divulgado a principios del corriente año, concluyó que la única alternativa para mitigar el riesgo de colapso de la presa es acelerar el proceso de puesta en funcionamiento de las ocho turbinas de generación de energía, que conforman la central de generación.  

Después de transcurridos más de cuatro años del accidente de obra de abril de 2018 sin que todavía se hayan puesto en operación las primeras dos turbinas, el futuro de Hidroituango ha llegado a una situación de incertidumbre creada por el errático manejo que se le está dando por parte de EPM y el alcalde Medellín, que el Centro de Pensamiento de la Universidad EIA, en un valiente comunicado, califica como “desconcertante, incoherente e improvisado”. 

Como si la confusión local no bastara, en recientes declaraciones el director de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), afirmó que “el proyecto (Hidroituango) nunca será estable”, sin siquiera hacer referencia al estudio técnico que le permita soportar tan temerario pronunciamiento. 

Parto de la convicción de que EPM va a poner en funcionamiento las dos primeras urbanas, ojalá antes del último día del corriente mes de noviembre, término que el ente autónomo asumió ante la Creg. Ahora veamos los retos que se vienen para terminar la obra y poner en funcionamiento todas las ocho turbinas, que conforman la gran central hidroeléctrica. Lo que sigue es, según mi opinión, lo que genera mayores retos.  

Después de más de diez años, este 30 de noviembre el consorcio colombo brasileño CCI, constructor de Hidroituango, saldrá definitivamente del proyecto. A partir del próximo primero de diciembre, CCI será reemplazado por la firma colombiana Schrader Camargo, sin que todavía, que se sepa, se tengan los protocolos para el empalme. 

Tras recuperar los niveles de ejecución que registraba el proyecto antes del accidente de obra de abril de 2018, el trabajo adelantado por el Consorcio CCI supera el 90%, con avances mayores en las unidades uno y dos que, al cierre del pasado mes de octubre, alcanzaban el 98,8% y el 96,9% de ejecución. Las unidades tres y cuatro, que terminaría de construir Schrader Camargo, estaban, respectivamente, en un 70,9% y 50,7% de ejecución. 

Durante los últimos meses las actividades en la obra se han concentrado en las unidades 1 y 2, que por compromisos de EPM con la Creg deben encenderse antes del próximo 30 de noviembre; las unidades 3 y 4 también están sujetas a compromisos similares y tendrán que entrar en operación antes del 30 de noviembre de 2023. Sin embargo, la gran preocupación que se tiene en estos momentos es la operación de la segunda etapa, las unidades 5, 6, 7 y 8. En este frente, a la fecha todavía no se conoce el estado de las estructuras que conforman las unidades 5 y 6, debido a que las inspecciones sólo pueden realizarse en la medida en que se avance con los tratamientos, y a que este sector fue utilizado como área de montaje alterno para el ensamble de las unidades 1 a 4. 

Por otro aspecto, tampoco ha sido posible precisar el estado en que quedaron las obras de las unidades 7 y 8, sobre las que permanece un gran volumen de escombros depositados por el río Cauca durante su paso por las cavernas de la casa de máquinas.  

Ahora nuestra propuesta 

El contrato Boomt adoptado para la construcción y operación de Hidroituango, mediante el cual EPM funge como accionista y a la vez contratista de la Sociedad Hidroituango S.A, propietaria del proyecto, es un sistema complejo, sin antecedentes, por lo menos en nuestro medio, lo que ha dado lugar a confrontaciones, inicialmente entre el anterior gobernador de Antioquia y EPM, agudizadas con la llegada de Daniel Quintero a la Alcaldía de Medellín, quien agudizó el conflicto, empezando por demandar judicialmente a los subcontratistas, no sólo a los constructores sino también a los diseñadores e interventores, lo que sin lugar a dudas ha sido causa de retrasos. 

Desde que se inició la contingencia en Hidroituango en 2018, he estado clamando para que los dueños del proyecto nombren un gerente con el más alto perfil técnico y administrativo, que se encargue de dirigir todas las acciones para salvar la mega obra, de la cual depende la seguridad de las poblaciones asentadas aguas abajo de la presa y del sistema eléctrico nacional. Este super gerente sería el único vocero ante los dueños del proyecto e interlocutor ante las autoridades de control de orden nacional. 

Esperamos que el señor Gobernador de Antioquia con su demostrado liderazgo, como representante del mayor ente propietario de Hidroituango analice la posibilidad de acoger nuestra propuesta, y así contribuir al salvamento de Hidroituango. 

P:S. Parte de la información sobre las obras faltantes por ejecutar en Hidroituango, incluida en este escrito, ha sido tomada del Periódico El Colombiano, edición del pasado 19 de noviembre.