8 febrero, 2026

Primicias de la política, empresariales y de la farandula

Ganadores en la consulta interpartidista y quienes no se le apuntaron a ésta, derechito a competir en primera vuelta

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Por Claudia Posada (Foto).

La consulta interpartidista que se llevará a efecto el próximo 8 de marzo, fecha en la que también se elegirá a Senadores y Representantes a la Cámara, ha generado tantas inquietudes y dudas que superan el entusiasmo por acercarse a los puestos de votación para participar en la elección de los políticos que conformarán el nuevo Congreso. Nada bueno ni lo uno ni lo otro.

Es muy importante hacer uso de las herramientas democráticas que nos permiten a los ciudadanos intervenir como electores en la conformación de uno de los cuerpos colegiados del poder público, el Legislativo, éste, integrado por los Senadores (en la Cámara Alta) y los Representantes a la Cámara (en la Cámara Baja).

Tampoco es bueno que ignoremos la oportunidad de señalar en el tarjetón de la consulta interpartidista, al precandidato de nuestra preferencia, uno solamente, entre los del grupo con el que hizo coalición para que de ellos el de mayor votación sea el candidato que vaya a las elecciones -primera vuelta- el 31 de mayo, con los  demás que optaron por presentar su nombre sin alianza alguna: tal el caso de Sergio Fajardo, Abelardo de la Espriella, Juan Fernando Cristo, Luis Gilberto Murillo, entre otros.

Además de votar por los próximos legisladores, con la esperanza de conseguir un Congreso más trabajador, menos peleador y mucho más responsable con respecto a la búsqueda del bienestar común, a los jurados de votación debemos pedirles que nos den el tarjetón de la consulta; en éste veremos tres bloques de precandidatos.

En la parte superior, o primera fila, aparecen dos aspirantes: Claudia López y Leonardo Huertas, cobijados por la Consulta de las Soluciones que representa la tendencia de Centro; en el segundo bloque hay nueve precandidatos quienes, como los demás, tienen su foto, aparecen con su nombre y logo del partido que los avala (o  si aspiró por firmas), éstos son los de la Gran Consulta por Colombia: Paloma Valencia, Victoria Eugenia Dávila, Juan Daniel Oviedo, Juan Manuel Galán, David Luna, Aníbal Gaviria, Juan Carlos Pinzón, Enrique Peñalosa y Mauricio Cárdenas; los anteriores representan la derecha y centro derecha.

En la parte inferior están los precandidatos que se agruparon por la izquierda (Progresismo y centro Izquierda) ellos están en el grupo Frente por la Vida y son: Roy Barreras, Daniel Quintero, Martha Viviana Bernal y Héctor Elías Pineda Salazar. Sin embargo, el representante más reconocido como militante de trayectoria en la izquierda, candidato hoy a la presidencia de Colombia, que es Iván Cepeda, no aparecerá en el tarjetón por decisión del Consejo Nacional Electoral (CNE) inhabilitó con el argumento que ya estuvo en una consulta anterior, el año pasado, cuando midió fuerzas con Carolina Corcho (ahora aspirando a Senado).

Esa decisión está siendo muy controvertida; es defendida, sí, pero por igual cuestionada con argumentos discutibles para ambos casos. La inhabilidad de Cepeda fue votada por cinco magistrados y por Hollman Ibáñez (Conjuez), cuyo voto fue determinante para el resultado que debía darse por un mínimo de seis, necesariamente.  Así fue entonces como la Sala Plena del CNE sacó del tarjetón a Iván Cepeda cuando solamente cuatro votaron a su favor.

Para hacer menos confusa la contienda electoral cuando hay tantos aspirantes que quieren ganarse el afecto de los ciudadanos, pero la mayoría registra en las encuestas mínimos porcentajes de preferencia, se echa mano de un mecanismo consignado en la Constitución y reglamentado en leyes, decretos y resoluciones: Consultas populares partidistas (internas) e interpartidistas. Los argumentos para tenerlas en cuenta a la hora de acortar la lista de nombres son valiosos y muy bien expuestos por conocedores de estos procesos democráticos; aquí se presenta uno de los objetivos simplemente de manera coloquial y con algo de opinión reflexiva a modo de ilustración.

Llama la atención, sí, bajarse de aspiraciones legítimas, no meterse en la consulta de aspirantes, no por estrategia, sino por solidaridad; tal es el caso, por ejemplo, de Camilo Romero, su reacción a la inhabilidad impuesta a Cepeda no es nada fácil, ni común. Romero también quería estar en el tarjetón haciendo parte del grupo de centro izquierda, sin embargo, consideró que esa consulta sin Cepeda debilita algo las posibilidades de la izquierda, y él no quiere estar en ese juego.

Es que nada más aparecer por hacerse contar, la verdad no tiene sentido para un verdadero militante de la izquierda, preferir el apostar en una consulta sin la presencia obligada de su más importante candidato, que desestimar una oportunidad para disputar el privilegio de tal vez salir ganador en la consulta, para enfrentarse   en primera vuelta a Cepeda, suena a oportunista que se acomoda según cálculos maliciosos.

Roy Barreras no lo dudó, él quiere desafiar inclusive a las encuestas, ambiciona salir con la mayor votación a su favor en el grupo Frente por la Vida para competir en primera vuelta con los que salgan triunfadores en cada uno de los otros dos bloques de la consulta interpartidista del 8 de marzo y con el propio Iván Cepeda.

Desconociendo de Cépeda la militancia de siempre en la izquierda y su trayectoria disciplinada en concordancia con su ideología, Roy Barreras se atrevió incluso a proponer públicamente que se uniera Cepeda a él (antes de que éste resultara inhabilitado) si en la consulta le sacaba más votos, así adjudicarse el título de candidato del Progresismo; o sí sucedía lo contrario, él se le uniría a Cepeda buscando, dicen, la vicepresidencia.

Ahora, será con Quintero con quien medirá simpatías en el bloque de supuestos izquierdistas. Y de resultar el exalcalde de Medellín con más votos que Barreras, éste ya no podrá participar en primera vuelta. Importante saber lo aclarado en estos días por un miembro del CNE: quienes no salen elegidos en los grupos de las consultas, quedan excluidos de presentar sus nombres a las elecciones del 31 de mayo.

Pueden hacerlo derechito precisamente los mayormente votados, los demás no; éstos, seguramente, harán fuerza por el ganador de su consulta (según acuerdos que hayan hecho). Así se cumple justamente el objetivo de reducir aspiraciones como se planteó al comienzo de esta columna. Significa entonces que quienes obtengan el mayor número de votos en cada uno de los tres grupos el próximo 8 de marzo, harán la campaña para presidente de Colombia junto con los que no se le apuntaron a la consulta interpartidista.