8 marzo, 2021

Primicias de la política, empresariales y de la farandula

Fajardo nos puso a pagar costosa demanda en contra de EPM

@EPMEstamosahi 

El Reverbero de Juan Paz tuvo acceso al contenido de fallos aún calienticos, en los cuales condenan a Empresas Públicas de Medellín, a reintegrar a más de 150 ex trabajadores de la Empresa Antioqueña de Energía -EADE-, que fueron despedidos en el año 2006, sin justa causa y de manera unilateral, cuando EPM la absorbió, durante la alcaldía de Sergio Fajardo , quién presidía la Junta Directiva de EPM y mandaba al gerente que había nombrado, Juan Felipe Gaviria (Q.E.P.D.).   

Lo grave, es que además de reintegrarlos en un cargo igual o de superior categoría, les deben pagar los salarios, las prestaciones legales y convencionales, los aportes a seguridad social en salud y pensión, causados entre su desvinculación y su reingreso. 

Atérrense, son más de 14 años, y esto podría valer más de $50.000 millones, que pagaremos los medellinenses por una decisión equivocada de Fajardo, y en la que era evidente el riesgo. Como veremos, ni siquiera se necesitaba ser estudiante de derecho para darse cuenta que era una metida de patas. 

En la Convención Colectiva de Trabajo de EADE constaba que contaban con estabilidad laboral absoluta, sin embargo, los desvincularon sin justa causa.  

En el acta Nro. 44 de la reunión extraordinaria de la asamblea general de accionistas de EADE se acordó que la totalidad de las obligaciones serían asumidas por EPM, a partir del 1 de junio de 2007, y precisamente EPM era el accionista mayoritario, es decir, controlaba a EADE, o sea el mismo EPM decidió asumir estas obligaciones, igualmente, la totalidad de los activos de EADE fueron adjudicados a EPM.  

En el fallo consta que se seguía prestando el mismo servicio de energía y que de la prueba documental no se desprende que la liquidación de EADE haya tenido como objetivo defraudar o desconocer garantías a sus trabajadores, ni infringirles daño en términos laborales, como efectivamente lo hicieron.  

Consta, además, que EPM conocía el contenido y las consecuencias de la convención colectiva de trabajo vigente en EADE, de la cual era socio mayoritario desde hacía 6 años. 

Pero claro, primaron otros intereses, las funciones que ejercían estos trabajadores en EADE y que de todas maneras había que seguir ejerciéndolas, porque en adelante EPM prestaría el servicio de energía en todo el Departamento de Antioquia, preferían contratarlos o tercerizarlos. 

No olviden que Fajardo pertenece a una familia contratista en líos, que el gerente de EPM y que varios miembros de la Junta Directiva durante la alcaldía de Fajardo eran muy afines con firmas contratistas.  

Esto fue una verdadera masacre laboral, porque no solo se trató de estos más de 150 trabajadores que demandaron y ganaron, sino, que además cerca de 100 trabajadores en medio de intimidaciones, abuso de poder y agobiados por sus necesidades, renunciaron a beneficios convencionales, arreglaron directamente y no demandaron.  

Consecuencia de esta masacre laboral muchas familias se desbarataron, muchos trabajadores se enfermaron, inclusive uno murió la semana anterior sin poder disfrutar de este éxito jurídico.  

A todas estas, ¿qué dirán los izquierdistas y centroizquierdistas, incluyendo a Claudia Nayibe López, su fórmula vicepresidencial en la anterior campaña, que tanto predican la defensa de los derechos de los trabajadores?  

La onerosa jugadita de Fajardo, burlando los derechos de los trabajadores, le cuesta a los medellinenses más de $50.000 millones.