Estimulante: así queremos la propaganda electoral

 

Por Claudia Posada (foto)

Llama la atención que en sus cuentas personales (“personales” aquí no significa privadas estrictamente) en las plataformas online para el aprovechamiento de los canales virtuales, hombres y mujeres de la clase política, tradicional o no, así como “desconocidos” con vocación de poder, no estén escrutando la opinión pública desde las posibilidades que ofrece toda esa información tan valiosa que, bien interpretada, se convierte en materia prima para construir el componente de comunicación virtual; la misma que más adelante será parte de los contenidos para el  “discurso político”. Este es el momento oportuno para enganchar con mensajes sugestivos, a los usuarios de las distintas redes sociales e indagar sobre el sentir de la comunidad. La reglamentación no permite todavía propaganda electoral, pero sí admite que se busque el reposicionamiento -en algunos casos- o el reconocimiento -que necesitan otros- ceñidos a las normas que regula el Consejo Nacional Electoral (CNE).

Estamos en precampaña, y esa utilización que en todo momento es gratis pues no se trata de contenidos que invitan a votar, puede ser un interesante tanteo que ayude al diagnóstico de percepciones; además, es una especie de prueba para salir el 27 de julio con propaganda electoral rica en mensajes convincentes (desde luego no engañosos). Antes de aparecer la Internet, se hacían sondeos “ciegos” entre pequeños grupos a los que se les median intereses para luego diseñar mensajes que generaran afinidad o simpatía con el candidato. De ahí que fuera común hablar de “simpatizantes” para referirse a electores sintonizados con los candidatos o partidos políticos, sin ser militantes.

Así las cosas, hay escenarios ideales para la creatividad. Cautivar a potenciales votantes hoy, está lejos de repetir el mismo cuento de cada cuatro años -y desde hace décadas- desconectado de lo que esperan los ciudadanos. En la búsqueda de nuevos electores, definitivamente el lenguaje debe ser otro; llegar a conquistar votos de opinión, los que van en aumento según los análisis de los últimos resultados electorales, exige a los candidatos más preparación, una visión distinta de su rol y sobre todo, no subestimar las motivaciones que llevan a las urnas, a un creciente número de ciudadanos que votan por convicción.

Bien podrían los aspirantes a curul en las Asambleas Departamentales y Concejos Municipales, al igual que los candidatos que esperan el favor ciudadano para gobernar los territorios regionales o locales, echar mano de la oportunidad que se presenta para la comunicación virtual, la que tranquilamente puede hacerse sin convertirla en propaganda electoral, es decir, limpia de elementos restringidos por ahora;  respetando la  normatividad se tumba de alguna manera la cultura del “vivo”, tan dañina que ha llegado a convertirse en estigma. No hay que trasgredir las disposiciones cuando se pueden elaborar mensajes que creen sincronía, ajustados a las reglas.

El desacato a la regulación,  se observa particularmente en algunos candidatos acreditados por firmas para inscribir sus nombres cobijados en un grupo significativo de ciudadanos; aquellos que todavía exhiben vallas y pasacalles cuyo contenido y momento no se ajustan a lo que parece están pasando por alto  el CNE  al igual que  la MOE (Misión de Observación electoral) puede interpretarse desde dos presunciones:  No es de extrañar que  los equipos de campaña con su aspirante a la cabeza, diseñaron una “estrategia de riesgo” que asumen conscientes de que  tácticamente les va a funcionar, esto en el supuesto  que quizá no irán hasta el final pero conseguirán otro objetivo.  Por su parte, quienes piensan ir hasta el 27 de octubre, montados desde ya en una irregularidad que les da ventaja en el reconocimiento del nombre, aunque no en una buena percepción de imagen, podrían perder credibilidad y con ello el voto que representa confianza.

En este momento, además de propicio para mensajes no propagandísticos, estamos en la etapa del acercamiento personal, el cara a cara que permite tantear el ambiente para las elecciones territoriales del 27 de octubre. El 27 de julio empieza la propaganda electoral propiamente dicha, y está permitida en espacio público solamente, según lo estableció el CNE; esto engloba a su vez, facultades dadas por este mismo órgano estatal, a los alcaldes. A partir del 27 de agosto arranca el proselitismo en medios de comunicación tradicionales y plataformas virtuales – ambos canales para contenidos pagados- mensajes que de alguna manera amplían o complementan los expuestos en el espacio público.  Mientras tanto, qué interesante mover opinión y aprovechar las redes sociales para otear expectativas, descubrir qué piensa la gente entre la que, probablemente, encontramos un buen número de potenciales electores y estimularlos con una comunicación tentadora que invite a votar.