7 Julio, 2020

Primicias de la política, empresariales y de la farándula

Entre sociales y antisociales

@IvanDuque

Por Jaime Jaramillo Panesso Noticias permanentes, cuotidianas, dan cuenta de la muerte de presuntos o reales líderes sociales, graduados así por su comunidad, parte de ella o por el partido en el que militaba el occiso. No hay duda que algunos de ellos han tenido un trabajo en nombre de la comunidad o para la comunidad, como ciudadanos solidarios que siembran semillas de respeto y convivencia. ¿Por qué les dan muerte sus asesinos? ¿Por razones económicas, por problemas de faldas, o por linderos o pajas de aguas?

Otros “líderes sociales” graduados en la escuela de las riñas comunales o municipales dan, como dice el pueblo, con la  horma de su zapato. Un hombre o una mujer descubre los malos manejos financieros y los enfrentan rabiosamente o para pedir la cuota correspondiente del negociado. Y ocurren las confrontaciones sobre todo en comunidades con  tradiciones violentas. Muchas deudas civiles o pasionales recaen sobre los supuestos o verdaderos “líderes sociales”, elevados a los altares por presunta bohonomía o altruismo.

Son “líderes sociales” aquellos que comandan grupos de personas que bajo su liderazgo compite por la explotación de una mina ilegal, por la “Vacuna” a los comerciantes, por los cultivos ilícitos, etc., compiten, repetimos, con otro grupo armado o que protege a otro “líder social” y sus adeptos.

Otros “Líderes sociales” son los militantes facciosos de las guerrillas que no usan camuflado y que trabajan con  fines políticos o de espionaje y que, por delación o venganza, caen en el otro plano de la guerra entre excombatientes o por las balas de otro grupos armados ilegales.

El problema para el país es que nadie conoce las verdaderas entrañas de las víctimas y victimarios y de las intenciones políticas y privilegios de quienes así se hacen calificar. Dos factores que deben siempre tenerse en cuenta en estos casos son: la venganza de aquellos familiares que resentidos por la falta de justicia sobre quienes cometieron delitos graves y de lesa humanidad, cobren por su propia mano. El otro factor es el de la falta de reparación que constituye un engaño y una ofensa para las víctimas, amén de los carbones encendidos que arden debajo de las cenizas de quienes fueron secuestrado y desaparecidos. Y que nunca, nunca volverán.

Finalmente si se hiciera un censo nacional de líderes sociales, como prevención a su integridad personal, se apuntaría medio país porque nuestro pueblo es marrullero, malicioso, hipócrita y aprovechado. Los ciudadanos de bien que son líderes sociales verdaderos en miles de municipios, corregimientos y ciudades que mueren de muerte natural, no han necesitado, para finiquitar su vida, solo de su pensión de vejez o de una enfermedad mortal o accidental.

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