20 enero, 2026

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Encuesta GAD3: un adefesio

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Jose Obdulio Gaviria

Por José Obdulio Gaviria 

La metodología de GAD3 para Colombia parece la de un despistado que llegó al país a adivinar, no a medir con rigor. ¿A quién, distinto a GAD3, se le ocurriría hacerle decir a un Canal serio como @NoticiasRCN que el Senado de Colombia solo tendría cuatro bancadas principales: Pacto Histórico (23%), Centro Democrático (15%), Partido Liberal (7%) y Cambio Radical (4%), mientras que el Partido Conservador se quedaría con apenas 2%, y el Partido Alianza Verde, la U y otros movimientos tradicionales registrarían 1% o menos, sin superar el umbral del 3% para tener curules propias en el Senado?

Los encuestadores serios incorporan todas las variables reales del sistema electoral colombiano: la absurda circunscripción nacional (que obliga a campañas nacionales masivas), el clientelismo (o «spoils system» en términos estadounidenses, que mueve votos a través de favores, contratos públicos y redes locales), la historia electoral de cada partido, las diferencias regionales (Caribe, Pacífico, Andes, Orinoquía) y los bloques de tendencias políticas, que son la base y razón de ser de las consultas interpartidistas.

GAD3 ignora todo esto por completo. GAD3 aplica una metodología pensada para España: pregunta por teléfono por quién va a votar, sin presentar opciones ni tarjetón (recall espontáneo). Ese enfoque funciona allá, donde existen estructuras partidarias consolidadas y un esquema bipolar dominante.

En España hay dos partidos principales (PSOE, izquierda, y PP, derecha) que han gobernado desde 1978, más dos complementarios: uno a la izquierda del PSOE (hoy SUMAR) y otro a la derecha del PP (hoy VOX). Este panorama simplificado permite predicciones estables.

Hacer preguntas para que un español responda de memoria es válido: los electores tienen en la retina esos cuatro partidos y ni siquiera necesitan mencionar candidatos, ya que la elección es indirecta (la Asamblea de Diputados elige al gobierno).

En contraste, Colombia enfatiza candidaturas personales, coaliciones fluidas y multipartidismo extremo, donde los bloques ideológicos —uribismo, petrismo, centro— definen las dinámicas reales de las consultas (primarias).

GAD3 no construye un universo objetivo que contemple las diferencias regionales, porque sus programadores no conocen la dinámica territorial colombiana ni su compleja metodología electoral. Esto genera un sesgo metodológico que no captura la realidad del multipartidismo.

Todo análisis serio debería incluir un cruce in situ de por quién ha votado antes el entrevistado y a qué tendencia se adscribe; de ahí surge la pregunta recurrente que sí incluyen Invamer, Guarumo y Atlas Intel: «¿votaría por el que diga Uribe o por el que diga Petro?», que mide lealtades ideológicas profundas y clientelistas.

Veo la encuesta de GAD3 como un simple sorteo o prueba nemotécnica sin validez alguna para efectos de programación de trabajo y definición de estrategias.

Las encuestadoras Invamer, Guarumo y Atlas Intel siguen siendo por ahora mis referentes, por su enfoque integral que considera la fragmentación partidaria, el clientelismo regional y las lealtades históricas.

En un país con más de 15 figuras presidenciables y vínculos orgánicos débiles entre candidatos y partidos, la de GAD3 sirve más como indicador de visibilidad mediática momentánea que como herramienta predictiva seria.

Recomiendo ignorarla para toma de decisiones estratégicas, particularmente en referencia a las elecciones presidenciales, cuyo verdadero panorama se definirá en las consultas de marzo.

Ahí tendremos mediciones muy robustas que aparecerán en las propias urnas y estarán relacionadas directamente con la votación de los partidos a los que la encuesta de GAD3 deja por fuera del senado.