18 enero, 2026

Primicias de la política, empresariales y de la farandula

En riesgo la industria petrolera latinoamericana

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Jose Hilario Lopez

Por José Hilario López Agudelo 

Bajo el título “Varios países de Suramérica producen petróleo: ¿qué les pasaría si Venezuela vuelve a ser una potencia exportadora?”, CNN en español, Iván Pérez Sarmenté publicó el pasado 15 de enero un artículo donde analiza el impacto que en los países suramericanos productores  de petróleo tendría un eventual aumento de la hoy depreciada producción petrolera venezolana, apalancada por EE. UU. Aunque el referido articulo no incluye a Colombia, un país no petrolero pero cuyas finanzas públicas, paradójicamente, dependen de las exportaciones de crudo. A continuación, un resumen de las opiniones de los distintos analistas consultados por CNN, incluyendo mis opiniones sobre el caso colombiano y una corta alusión a los petróleos mexicanos.

Más allá de lo que se viene con la intervención de EE.UU. en el petróleo venezolano, la producción de los demás países petroleros latino americanos tiene importancia relativa en el mundo: Brasil está produciendo unos 3 millones de barriles por día (b/d) y, según el escenario de precios, puede llegar a producir hasta 4 millones a partir del desarrollo que está adelantando en el yacimiento Presal, localizado mar afuera (off-shore); Argentina está produciendo un promedio de 800 mil b/d y, también dependiendo de la evolución de los precios, puede producir al final de la década 1.5 millones; Guyana es un desarrollo significativo y todo orientado a exportación, que ya superó los 900.000 b/d.

Venezuela producía 3 millones de b/d cuando asumió Hugo Chávez (en 1999) y ahora está produciendo alrededor de 1 millón. Todo dependerá del éxito de la intervención de E.E.UU. en la recapitalización de la industria petrolera venezolana y el tiempo de recuperación, pero la producción de América Latina puede llegar a representar entre el 8 y el 10 % de la oferta mundial de crudo, explica Daniel Montamant, expresidente de la petrolera argentina YPF y exsecretario de Energía de Argentina. Además, este mismo experto agrega: “A nivel mundial se consumen en promedio unos 105 millones de barriles de petróleo diarios. Si le sumamos la producción de América del norte-EE. UU, Canadá y México – el conjunto representaría un 30 % de la oferta mundial. En un mundo donde la seguridad energética está al tope de la agenda geopolítica, esta masa crítica en un paradigma fósil todavía dominante otorga al continente una ventaja estratégica significativa”.

El precio: factor clave

“Uno de los factores que impacta en la inflación en Estados Unidos es el precio de la gasolina”, sostiene el analista de comercio internacional Ezequiel Vega. “Si Venezuela produce más petróleo y exporta a Estados Unidos los 30 o 50 millones de barriles de petróleo que Donald Trump prometió, lo que veríamos es un precio del barril de petróleo WTI cerca de los US$ 50 y del Brent más cerca de los US$ 55 dólares. Esto es positivo para Estados Unidos y para el consumidor norteamericano porque significaría una reducción de la inflación”, agrega. Por otro lado, las acciones de las grandes petroleras, como Chevron y Conoco Phillips, “subieron más de un 12 % la semana pasada en el mercado”, apunta Vega. Y lo más importante políticamente,las elecciones de 2026 en EE. UU. cuando  se renovarán los 435 asientos de la Cámara Baja y 33 de los 100 escaños del Senado, amén de 36 gobernadores, será  un año decisivo para el posicionamiento político del presidente Donald Trump y para el legado final de su segundo mandato.

Sin embargo, al menos por el momento, la reactivación de la industria petrolera venezolana no parece despejada. El viernes 9 del corriente mes, Trump intentó seducir a los principales ejecutivos petroleros con la promesa de una nueva y amplia campaña de exploración en Venezuela, sin que  lograra conseguir ningún compromiso importante por parte de las empresas estadounidenses. “Es imposible invertir”, dijo el CEO de ExxonMobil, Darren Woods, a los funcionarios en una evaluación directa de los obstáculos para hacer negocios en Venezuela. A lo cual agregó: “Hay varios marcos legales y comerciales que tendrían que establecerse incluso para entender qué tipo de rendimientos obtendríamos de la inversión”. En el mismo sentido se expresaron varios otros ejecutivos, que advirtieron que la industria primero que todo necesitaría asegurar amplias garantías de seguridad y financieras en Venezuela, antes de comenzar un esfuerzo que tomará varios años para aumentar la producción petrolera.

“La irrupción de Venezuela como fuerte exportador es un dato para seguir por todo país productor de petróleo. Incluso Estados Unidos, hoy el principal productor de petróleo del mundo, porque el crudo no convencional que extrae, mediante fracking, requiere una sostenida inversión para mantener niveles productivos y es más sensible que el crudo convencional a la baja de precios”, sostiene el ya referido   experto Daniel Montamat. Lo cierto es que “el crudo Brent se negociaba en torno a los US$ 60,8 por barril la mañana del 5 de enero, el mismo nivel que tenía antes de la intervención militar estadounidense en Venezuela”, sostiene un análisis de la consultora Oxford Economics. Una semana después, la cotización rondaba los US$ 62 por barril.

Aunque Venezuela tiene las reservas probadas más grandes del mundo, el tipo de petróleo que extrae es diferente al de otras latitudes del continente americano. Se trata de petróleo pesado, que tiene más azufre y que requiere de un tratamiento especial, diferente del convencional, producido por Brasil y Guyana, o al “oil shale” o no convencional, que representa gran parte de la producción de Estados Unidos y Argentina.

“Yo no creo que afecte mucho a la competencia con Brasil o Argentina porque cada uno tiene un tipo de petróleo distinto, con un mercado mundial cada vez más demandante de petróleo, a pesar de que algunos países vayan hacia energías limpias”, sostiene el ya citado analista Ezequiel Vega. “Hay un mercado internacional petrolero con cotizaciones que contemplan las variedades de crudos, nos recuerda Montamat, aunque advierte: “Cuando crece la oferta de crudo, de la variedad que sea, como sucedería en el caso de que Venezuela aumente su producción, si no hay nueva demanda que la absorba, todas las cotizaciones del crudo se resienten a la baja”.

Ahora  veamos los casos colombianos y mexicanos no mencionados en el referido artículo de CNN en español.

La producción de petróleo colombiano, según la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) y la Cámara Colombiana de Bienes y Servicios se mantiene en el rango de los 700.000 b/d, aunque algunas fuentes presentan cifras más altas para periodos recientes. 

El aporte del petróleo al PIB de Colombia es significativo, aunque variable, siendo un motor clave para las exportaciones (cercano al 30-40% del total) y los ingresos fiscales, aportando porcentajes que pueden rondar el 1-3% del PIB en ingresos tributarios y cerca del 2% para la empresa estatal Ecopetrol por sí sola, proporcionando recursos para inversión social e infraestructura, pero también exponiendo al país a la volatilidad de precios. Para Ecopetrol el costo de extraer un barril de crudo del subsuelo, a finales de 2024 era del orden de US$12.50 por barril. El punto de equilibrio de caja de Ecopetrol para comercializar un barril de petróleo es complejo de definir con un número exacto hoy, sin embargo, analistas expertos  señalan que la empresa necesita precios superiores a los US$50 por barril para generar utilidades, mientras la volatilidad del Brent y WTI fluctúa entre US$50 y US$60 en 2025-2026, obligando a priorizar la producción en campos rentables.

Es urgente que Ecopetrol encienda las alarmes y avalúe los riesgos que para la empresa estatal y las finanzas nacionales significaría la caída de los precios del petróleo por debajo de 50 USD/barril. Una situación similar le  ocurriría a Brasil, Argentina y Guyana, aunque para  estos países su economía no depende esencialmente del precio del crudo, como si sucede en Colombia.

Ahora veamos someramente el caso de México, el otro gran productor latinoamericano de hidrocarburos (1.726 millones de b/d de crudo y 4,452 millones de pies cúbicos diarios  de gas natural). Durante el primer semestre de 2025, México mantuvo una producción promedio de 1.726 millones de b/d de hidrocarburos líquidos, suficientes para atender la demanda interna y exportar. El país exporta cantidades significativas de petróleo, con cifras recientes mostrando ingresos por exportaciones petroleras de alrededor de 1.500 millones de dólares por año. Las exportaciones de petróleo crudo aportan una porción significativa pero decreciente al PIB de México, representando en años recientes alrededor del 4.6% del valor total de las exportaciones de mercancías (2024). Vale decir que, contrariamente al caso colombiano, podría afirmarse que una caída de los precios del crudo tendría relativamente un impacto menor.