15 julio, 2024

Primicias de la política, empresariales y de la farandula

Embustero por naturaleza

Carlos Alberto Ospina

Por Carlos Alberto Ospina M. 

Un individuo sin escrúpulos que ha utilizado las armas en contra de los niños, las mujeres y la población indefensa, jamás, podrá liderar una idea de “paz total”; partiendo de los demonios interiores y de la estructura mental que lo determina. De sí, un acto elemental de conciencia moral desatiende la habitual algarabía del fantoche que, nada bueno trae, con el velo de la amnistía acerca de crímenes atroces y de lesa humanidad. 

De forma reactiva y conveniente, la caterva de seguidores del exguerrillero presidente simulan rasgarse las vestiduras, insultan por doquier y justifican lo ilícito; aplaudiendo como focas los permanentes episodios de corrupción, la indisciplina, la socarrona maldad, el despilfarro de los dineros públicos y la incapacidad administrativa por parte del personaje de marras. ¡“Del dicho al hecho hay un largo trecho”! A modo de ave psitaciforme, cotorra, este sujeto redunda en la discriminación, la injuria, la negación, la invención y el ataque con escopeta de perdigones a fin de echar tierra arriba de la hediondez de sus jornadas destructivas.  

“Un grupo humano se transforma en multitud manipulable cuando se vuelve sensible al carisma y no a la competencia, a la imagen y no a la idea, a la afirmación y no a la argumentación, a la sugestión y no al razonamiento”. Jean François Revel.

¡Pura paja! que quiere el diálogo y la reconciliación entre los colombianos. No existe evidencia en este orden. Basta con mirar en rededor para sentir el quebranto de los derechos fundamentales que juró proteger y preservar. Pasa de largo delante del pánico diario de las poblaciones confinadas, el récord de líderes sociales exterminados, el aumento del reclutamiento forzado de menores de edad de ambos sexos, el desplazamiento forzado de miles de personas, los intentos de censura a la prensa, las “acciones de gobierno” de la guerrillera; y las masacres de campesinos, soldados y población afrodescendiente; entre otros desmadres gestados en el interior del proyecto de un presumido “nuevo” régimen político que, lo único que muestra de genuino, es la perfección de la corruptela. 

“Les habían quitado los caninos y los alimentos. Los dejaron morir indefensos”. (sic – Andrea Catalina Gómez, esposa del soldado Jesús Manuel Casso, asesinado el 4 de julio de 2024 en la vereda Coposa de Valdivia, Antioquia, por las disidencias de las Farc y el Eln) 

¿Cuál argumento de autoridad alcanza exhibir para demostrar que el país va por la senda del progreso, la felicidad y la paz integral? Las cosas se derrumban por su peso, máxime cuando la mayoría de indicadores son desalentadores en razón a la intransigencia de un gobernante inhábil. Algo pueril es decir que la culpa la tienen sus predecesores, puesto que han transcurrido veintitrés (23) meses ¡y nada de eso!  Petro, se ha pasado de turismo por el mundo, metiendo las narices en donde no lo llaman y haciéndose el de la vista gorda frente a los fenómenos de inseguridad, el dominio territorial de las organizaciones criminales y las penurias que sufren los compatriotas. Mucha boca de verdulero y exhibicionismo, mientras tanto, escasa gestión efectiva.  

Cualquiera con media neurona, incluso los bodegueros y los fanáticos confesionales, saben que vamos “de Guatemala a Guatepeor”; o sea, de nalgas. Ya se les desgastaron los estribillos de: “nos están matando, ¡miserables! van a subir $400 en el galón de gasolina para que el pueblo aguante hambre, Uribe paraco, los vamos a sacar a las patadas del Palacio de Nariño, “blanquitos insensibles”, se robaron el internet de los pobres, golpe blando, me quieren matar, narcoestado, lo que sucede es que no lo dejan gobernar, etc.” (sic) Escupieron para arriba y les cayó la flema del despelote, a la par que se  hunden de cabeza encima del estiércol de sus propias falsedades e improvisaciones. 

Según la ONG, Indepaz, desde 2022 hasta el 24 de junio de 2024 van 224 masacres y 86 líderes sociales asesinados en lo transcurrido del año. Con ese panorama, los bandidos son los más interesados en sacar adelante las equivocadas obsesiones de Petro; quien impulsa la ‘política pública’ del laissez faire (dejen hacer, dejen pasar).

El gestor del tal Pacto Histórico concibe el nombrado ‘poder popular’ a semejanza de una manada de meros notarios del sartal de estupideces y borregos que seguirán, a ciegas, el abultado heno de la descomposición. ¡Sorpresas da la vida! Más fácil cae un mentiroso que un cojo. Petro, es un hablantinoso que no supera la arenga, el ultraje y el odio para ocultar su probada ineptitud. No sabe gobernar. Al revés, conoce muy bien las técnicas de la guerra, el todo se vale y las tácticas para embaucar a varios atenidos. Respecto de los cuestionamientos a causa de sus asuntos de carácter personal, habla de “transfobia” (sic) en franca contradicción con sus trances públicos de maltrato y segregación enfrente de aquel que no piensa de la misma manera. En la historia de la República pocos presidentes han sido tan discordantes y mala leche. 

Bajo esa viciada perspectiva es imposible concebir un diálogo y un ‘acuerdo nacional’. Con antelación encargó ese trabajo al ambicioso, hipócrita y regalado de Juan Fernando Cristo. Esta propuesta es fingida, así como fueron los múltiples juramentos rotos. Alguien que actúa con semejante desvergüenza y cinismo nunca podrá liderar un cambio democrático; quizá, en la otra orilla de la ambición e insensatez algunos le copien al embustero por naturaleza. 

Unos han caído en el engaño de promover la Asamblea Constituyente. Ni volviendo a crear el mundo, el exguerrillero, contará con las aptitudes y la disposición de ánimo para representar un enfoque pluralista e integrar las distintas visiones de nación. “Lo que la naturaleza no da Salamanca no lo presta”. Por esto, a Petro le desagrada en demasía la actual Constitución Política, porque brinda las garantías y las herramientas para llevar a cabo las necesarias modificaciones de distinto orden. Otra cuestión diferente consiste en que solo sabe lanzar ponzoña; en vez de gobernar con sentido social amplio e incluyente. 

“El presidente no está haciendo lo necesario. ¡Que se ponga los pantalones!” (sic – Yeison Gómez, papá de uno de los soldados asesinados el 4 de julio de 2024 en la vereda Coposa de Valdivia, Antioquia, por las disidencias de las Farc y el Eln). Acotaría sobre el particular que no le interesa realizarlo por las razones arriba mencionadas; probablemente, parodiando a Linda Yepes, “le quitaría unos centímetros de placer” (sic –, mujer trans, en lo que se refiere al por qué no ha seguido con la transición de género).