20 octubre, 2020

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Elegante regaño del Consejo de Estado al presidente Duque

@IvanDuque @consejodeestado

Con el apoyo en una anécdota histórica del rey Federico II, conocido como Federico El Grande rey de Prusia, el presidente del Consejo de Estado Alvaro Namén le pegó un sutil y elegante llamado de atención al presidente Duque, en un acto de la Jurisdicción de la Contencioso Administrativo.

Y lo hizo para reclamarle al mandatario por el cumplimiento de la tutela de la Sala Civil de la Corte Suprema de Justicia para tutelar los derechos de las marchas pacíficas.

El caso es que Federico el Grande, cuando construyó su palacio, se dio cuenta que a un costado de sus magníficos jardines había un viejo molino de madera, ruidoso y sucio.

Según resume muy bien Blu Radio el episodio, Al rey le disgustaba porque le pareció que este molino afeaba su nueva residencia de verano y le ofreció al dueño el doble del valor de la propiedad con la intención de destruirlo. Ante la negativa del humilde campesino, amenazó con dictar un decreto de expropiación del molino sin pago alguno al dueño.

Resaltó el presidente del Consejo de Estado que el molinero se opuso a la decisión de su rey y llevó el caso ante la justicia, al tiempo que le decía al rey: “Señor, todavía hay jueces en Berlín”.

Finalmente, los jueces fallaron a favor del molinero por considerar que se trataba de un capricho del monarca y el mismo rey sorprendió con una actitud respetuosa de la justicia, acató la decisión y celebró que hasta él mismo tuviera que acatar la decisión de los jueces de la capital de Prusia.

Después de hacer el relato, el presidente del Consejo de Estado dijo que en un estado de derecho los fallos deben ser acatados, en el contexto en que el Gobierno pidió revisión del fallo de la Corte Suprema de Justicia que le ordenaba respetar la protesta y pedir perdón por el abuso de la fuerza por parte de la Policía en las manifestaciones, orden que el ministro de Defensa dijo ya había cumplido con disculpas pasadas.

“El estado de derecho separa los 3 poderes y se basa en forma sustancial en el respeto de las decisiones al poder judicial. De una sentencia se puede discrepar y es posible controvertirla a través de los medios establecidos por el orden jurídico, pero hay que acatar como lo hizo el rey Federico II quien respetó la independencia judicial aun cuando esta constituye un límite de su propio poder”, dijo el magistrado Álvaro Namén.

Agregó que estas decisiones deben ser cumplidas por todos, sin excepción.

 El acceso a los jueces y la tutela judicial efectiva constituyen garantías esenciales del Estado derecho en tiempo de normalidad o anormalidad cualquier persona puede reclamar la protección de sus derechos ante un juez. La decisión de este debe ser cumplida por todos como manifestación del principio de juridicidad y del Estado social y Democrático del derecho consagrados en nuestra Constitución política 

En su discurso, minutos después, el presidente Iván Duque respondió que los fallos se acatan, pero que sus fallas deben analizarse, discutirse en otras instancias para ser corregidas.

Los fallos se acatan, pero las fallas se discuten y se corrigen. Los fallos tienen sus alcances, los fallos tienen sus instancias. Nuestra carta política determina cuáles son los espacios para que se den las sanas controversias en la órbita jurídica. Pero las fallas que se puedan advertir es un deber de todos corregirlas por el interés general del pueblo colombiano