El Oasis de la vida: Poniéndome viejo

 

Por Luis Carlos Correa Restrepo (foto)

-Te estas volviendo viejo- me dijeron – has dejado de ser tú, te estas volviendo amargado y solitario.

-No, respondí; no me estoy volviendo viejo, me estoy volviendo sabio.

He dejado de ser lo que a otros agrada para convertirme en lo que a mí me agrada ser. He dejado de buscar la aceptación de los demás para aceptarme a mí mismo. He dejado detrás de mí los espejos mentirosos que engañan sin piedad.

No me estoy volviendo viejo me estoy volviendo asertivo, selectivo de lugares, costumbres e ideologías.

He dejado ir apegos, dolores innecesarios, personas, almas, y corazones, no es por amargura es simplemente por salud.

Dejé las noches de insomnios de aprendizaje, dejé de vivir historias y comencé a escribirlas, hice a un lado los estereotipos impuestos, dejé de usar maquillaje para ocultar mis heridas, ahora llevo un libro que embellece mi mente.

Cambié las copas de vino por tazas de café, me olvidé de idealizar la vida y comencé a vivirla.

No me estoy poniendo viejo. Llevo en el alma lozanía y en el corazón la inocencia de quien a diario se descubre.

Llevo en las manos la ternura de un capullo que al abrirse expandirá sus alas a otros sitios inalcanzables para aquellos que solo buscan la frivolidad de lo material.

Llevo en mi rostro la sonrisa que se escapa traviesa al observar la simplicidad de la naturaleza, llevo en mis oídos el trinar de los pájaros alegrando mi caminar.

No me estoy volviendo viejo, me estoy volviendo selectivo.

Apostando mi tiempo a lo intangible, reescribiendo el cuento que alguna vez me contaron, re-descubriendo mundos, rescatando aquellos viejos libros que a medias páginas había olvidado.

Me estoy volviendo más prudente, he dejado los arrebatos que nada enseñan, estoy aprendiendo a hablar de cosas trascendentes, estoy  aprendiendo a cultivar conocimientos, estoy sembrando ideales y forjando mi destino.

No es que me esté volviendo viejo por dormir temprano los sábados, es que también los domingos hay que despertar  temprano, disfrutar el café sin prisa y leer con calma un  poemario.

No es por vejez por lo que se camina lento, es para observar la torpeza de los que a prisa andan y tropiezan con el descontento.

No es por vejez por lo que a veces se guarda silencio, essimplemente porque no a toda palabra hay que hacerle eco.

No, no me estoy poniendo viejo, estoy comenzando a vivir  lo que realmente me interesa. ANÓNIMO