El Oasis de la vida

Por Luis Carlos Correa Restrepo

EL VOCABULARIO DE LA POBREZA.

La pobreza se ha metido en nuestras conversaciones, nos habla al oído. Para no arraigarla, deberíamos erradicar para siempre algunas expresiones de nuestro vocabulario entre ellas:

“POCO A POCO”. Cuando la mayoría de las personas empiezan algo suelen afirmar: “avanzaremos poco a poco” la palabra “poco significa escaso, ¿qué imagen ves cuando escuchas poco?

Presta atención a esto: lo haremos poco a poco vs. Lo haremos paso a paso. La segunda expresión es más edificada y te construye un cuadro mental de más fuerza y posibilidad.

“NECESITO”. Esta palabra significa carencia ¿qué ves o qué se siente cuando escuchas las palabras “necesito”? Necesito un trabajo, dinero, necesito mejorar, necesito apoyo… cambia el lenguaje y di: Quiero dinero, quiero otro trabajo, quiero mejorar, quiero apoyo, quiero cambiar.  El solo hecho de pronunciar las palabras desde una posición Activa con decisión y voluntad tu cuadro mental  cambia.

“VOY A TRATAR”. Otra expresión muy usada es “voy a tratar (es casi como fracasar en el intento). Alguien decía de los tratadistas y se precisa mucha gente que lo haga. Es tan simple decir: lo haré y si no puedes o no quieres hacerlo, sencillamente di: no lo haré… el mundo no se viene abajo, sigue su curso. No pruebes suerte, no lo hagas para ver cómo te va. Así que cada vez que dices “voy a tratar, estás acostumbrando a la mente a intentar, a negociar.

¡No negocies con tu mente, dale órdenes y obedecerá!

“VALE LA PENA”: otra expresión común del vocabulario de la pobreza es vale la pena. Pena es tristeza, dolor, angustia, lo que va a hacer no vale la pena, vale el esfuerzo, vale la satisfacción, la alegría.

“EN LA LUCHA”: es una respuesta típica en muchas personas, cuando le preguntan ¿cómo estás? “Aquí en la lucha”. No te das cuenta que tu afirmación inconsciente está creando en tu vida la sensación de luchar, de ir contra lo difícil, contra los obstáculos. Lo cual experimentas día a día sintiendo en realidad que luchas contra muchos para poder conseguir lo que quieres. En lugar de eso podrías crear otra afirmación que recree otro escenario en tu día, por ejemplo, responder: Excelente.

Dios ante todo, con Dios y palante, o cualquier otra cosa positiva.

Hay que prestarle atención a las palabras. Una palabra es un pensamiento hablado, un pensamiento es una palabra en silencio. Las palabras son un poder, energía creadora: crean ideas, crear sensaciones; lo escuchas y pueden determinar lo que sientes. Las palabras crean cuadros mentales.

Un consejo popular dice: piensa antes de hablar. La verdad, no obstante, es que nadie puede hablar sin pensar. Cuando alguien dice algo sin pensarlo, en realidad lo pensó sin darse cuenta; fue un proceso que ocurrió en su subconsciente y que pasó inadvertido. Es casi un acto automático. Del mismo modo que nadie puede dar lo que no tiene, nadie puede expresar lo que no piensa. Incluso el acto de mentir exige un nivel de pensamiento y creación. Las palabras son escuchadas en la mente, tanto del que las oye como del que las pronuncia y las convierte en imágenes. Cada palabra la hemos asociado a una imagen y a una determinada sensación. Por ejemplo, cuando escuchas la palabra AVIÓN, lo más probable es que tu mente ve un avión e incluso lo ve volando. Las palabras crean imágenes y esas figuras mentales amplifican lo que somos.

Tienden a acentuar nuestros sentimientos más básicos. Las palabras son decretos. Está en el libro de proverbios del rey Salomón: “La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos”

Otra traducción dice: Quien habla del bien, del bien se nutre. Cuando escuchas con detenimiento el vocabulario de la mayoría de las personas (quizás el tuyo también y no lo habías notado) lo que encuentras son palabras de escasez. Al ser pronunciadas constantemente, esas palabras son semillas de pobreza. Por ejemplo “Ojalá”, “Vamos a ver”.

“Hay que probar suerte”.

Eso es pobreza mental que se expresa como pobreza en el vocabulario.

¡Cambia tus códigos mentales y tu vida  cambiará!

Las escrituras dicen: “De la abundancia del corazón, habla la boca”. Hablemos entonces de ABUNDANCIA.

Texto del muro Shanti-Ganesha.