El Oasis de la vida

 

Por Luis Carlos Correa Restrepo (foto)

POR JOSE MUJICA, EXPRESIDENTE URUGUAYO

El hombre es un animal utópico, aparte de la razón necesita tener fe para creer en algo. Indistintamente que pueda ser seguro o no, eso no se llama vivir con causa. Y porque estamos convencidos de eso, se nos escapa parte de la realidad profunda, ningún cambio es suficiente si a la larga no va acompañado de un cambio cultural, las revoluciones no están afuera, están dentro.

El hombre necesita fe y esperanza, porque de la otra manera lo único que le queda es el refugio del egoísmo, la lucha es eterna y permanente. Nunca vamos a llegar a un mundo perfecto. Vamos subiendo escalones, la esperanza no es llegar, la esperanza es caminar, no hay triunfo  seguro, el único triunfo es volverse a levantar cada vez que uno cae y volver a empezar, a pesar de todos los pesares la vida es hermosa y debemos pelearla con ese concepto económico: que vivir es igual a tener.

Vivir es ser. Por supuesto que tengo que tener un techo, tengo que tener comida, y cierta estabilidad material, claro que eso no se discute. Pero tengo que tener tiempo para la libertad ¿Y qué es ser libre? Soy libre cuando hago con mi vida lo que se me antoja, y lo gasto en lo que me gusta sin joder a nadie, y no soy libre cuando estoy atado a las leyes de las necesidades, pero si multiplico las necesidades al infinito, se me fue la libertad, hay que aprender a vivir liviano de equipaje. Alguna vez fui guerrillero. El drama que tienes en la guerrilla es que te falta de todo… y empiezas a poner en la mochila, pero si le pones muchos kilos, no puedes caminar, y guerrillero que no  camina está frito. La vida es una guerrilla por la esperanza. Nosotros hasta cierto punto, lidiando con nuestra biología podemos orientar el rumbo de nuestra vida. Pero también podemos vivir sin tener rumbo, no te preocupes. El mercado te va a solucionar eso. Te pasarás tu vida pagando cuentas y persiguiendo la zanahoria de la felicidad sin alcanzarla porque la felicidad no está afuera, está dentro en el equilibrio de los sentimientos. Hay otro fantasma en la puerta de la historia venidera, el holocausto ecológico está allí latente. Porque esta civilización se basa en el crecimiento, y en la multiplicación continua del consumo en masa.

¡Pero el mundo no es infinito, la tierra no es infinita! Los recursos son agotados, no se puede hacer cualquier cosa. Estamos navegando en un viaje, y es como si estuviéramos preparando un sartén para freírnos.

Hace más de 30 años que sabemos lo que pasa, y hace más de 30 años los hombres de ciencia nos dijeron lo que había que hacer. Y por la importancia política de instrumentar políticas mundiales, caminamos por diversos caminos al desastre, porque todos los gobiernos están desesperados por crecer. ¡No podemos! ¡Vaya animal estúpido! ¡Sabe lo que pasa! y tiene debilidad política de no defender la vida de sus nietos, esa es la tragedia de las generaciones que vienen. Habrá mucho que luchar el horario de trabajo, por la renta básica, por el medio ambiente….Por hacer cambiar los parámetros industriales, por hacer cosas que duren….El sentido progresista de la vida no está sepultado, es una necesidad para la supervivencia de la especie, rendirse es arrodillarse como especie ante la muerte, y podemos ser tan miopes que no hay que vivir tan desesperados, que si es difícil cambiar el mundo, es posible controlar nuestra cabeza y que esa cultura subliminal que nos meten diariamente no nos domine.

No podemos cambiar el mundo así como así…pero podemos manejar nuestra conducta para ganarnos un pedazo de libertad. Porque muchachos, no se compra con dinero, se compra con el tiempo de tu vida. Que tuviste que gastar para hacer ese dinero, y no puedes ir a un supermercado y que te vendan años de vida. Es tan hermosa la vida que no hay que gastar el tiempo… del milagro de nuestra existencia consolándonos, en la compra de cacharros que a los días están en un rincón. No se desprenda del criterio simplista, que estoy haciendo apología a la pobreza, estoy haciendo apología a la libertad. De no ser esclavo del mercado, la nueva religión contemporánea. En este mundo laico aún….para los que creen en Dios. El verdadero