El juicio de El Chapo, en colores pastel

 

Las Shepard, madre e hija, plasman en sus vibrantes dibujos la memoria gráfica del proceso contra el capo de la droga mexicano

Por Sandro Pozzo.

El País de Madrid.

Shirley Shepard es la primera en la cola que se forma cada mañana para entrar en el tribunal federal de Brooklyn. Madruga para tener el mejor sitio en la sala donde se juzga a Joaquín El Chapo Guzmán. Le acompaña siempre su hija Andrea. El narcotraficante mexicano las saluda cuando aún no ha tomado asiento en el banquillo de los acusados, como si buscara ganarse su simpatía. Sabe que será el protagonista de sus dibujos, la única memoria en imagen que hay de lo que pasa en el interior de la corte presidida por Brian Cogan. Las cámaras no pueden entrar. El magistrado pone un límite a las ilustradoras: que no aparezca el jurado ni los testigos que temen por su vida.

El curioso que acuda al juicio del Chapo las reconocerá por su largo pelo rizado teñido de rubio y los binoculares que utilizan para buscar cada detalle. Visten igual. Usan el mismo color de pintalabios y siempre llevan algo rojo. Llevan el material en un carrito plegable de metal, de los que se emplean para la compra. Las Shepard juegan con una ventaja con respecto a su competencia: dibujan literalmente a cuatro manos, bajo la misma firma. “Nuestro trabajo no se considera arte; una mala foto sustituye a un gran dibujo”, comentan. (Lea el informe).