El Jodario: Pasto y Pompeo

 

Por Gustavo Alvarez Gardeazábal (foto)

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Parece ser que a punta de declaraciones ultramontanas de quienes nos gobiernan, intentan cambiar la historia que nos enseñaron y, lo que es peor, modificar de un tajo el espíritu humorístico y gocetas que nos ha permitido resistir los errores de quienes mandan en este país. Así se deduce de la equivocada pero muy lambona referencia histórica que hiciera el señor presidente ante el Secretario de Estado de Washington, el señor Pompeo, afirmando que los padres de la independencia gringa apoyaron la lucha por la libertad que Miranda y Bolívar enarbolaron. Y se enmarca tan ignara afirmación en la actitud ramplona del senador por Caldas Carlos Felipe Mejía al condenar de manera drástica, rozando la herramienta de la censura dictatorial de las ideas, el hecho de que en la divertidísima Pasto hubiesen realizado, en las previas de su inigualable carnaval que terminó ayer, un desfile con muñecos de años viejos donde el mayor porcentaje hacía referencia humorística, sarcástica o satírica al señor Duque y a su bastón de mando el expresidente  Uribe.

Que los hacedores de los discursos multipropósito del primer mandatario afirmen lo que nunca ha sido cierto sobre los estirados señores de Filadelfia será materia de una batalla dieciochesca con Jorge Orlando Melo, el más grande historiador vivo de este país, que afirma exactamente lo contrario. Pero lo del senador Mejía debe convocar la protesta de todo un país que ha usado el humor para resistir los malos gobernantes y no irse a las revoluciones sangrientas que han sufrido países hermanos. En Colombia, y en Pasto sí que más, nos hemos carcajeado hasta de nosotros mismos para que un manizalita sin copete venga a prohibirnos usar el humor para criticar al gobernante perseguidor de la clase media, al que acribilla a los asalariados con sus impuestos y quien además no sabe historia patria.

El Dane bombardea los licores

Aunque todos los gobernadores solicitaron al nuevo director del Dane que corrigiera la reglamentación mediante la cual se calcula y fija el indicador para liquidar los distintos impuestos que deben pagar los licores y, en alguna parte del berenjenal que es este gobierno, se dijo que se haría una nueva reglamentación, ella no se realizó y, lo que es peor, se adoptó una cifra desproporcionada para fijar el indicador. Por esa sola razón, (desidia o venganza), los aguardientes y rones que se fabrican y expenden en el país se vieron en la necesidad de subir sus precios de venta al público entre un 20 y un 50 %, espantando con ello a los clientes consumidores de bebidas alcohólicas tradicionales y bombardeando con cargas de profundidad las rentas de los departamentos.