El Jodario: Las 3 del tintero

 

Por Gustavo Alvarez Gardeazábal (foto)

Bloomberg llama “flojo y tembleque” a Duque

La desilusión de los colombianos frente a la manera como no sabe gobernar el presidente Duque ha trascendido a los altos círculos financieros de Nueva York y puede terminar ocasionándonos muchos daños en la economía porque buena parte de las calificaciones que la banca de Wall Street da a Colombia, están basadas en la ausencia del desprestigio que ahora inunda la imagen del presidente y su gobierno. Bloomberg en su nota editorial del 8 de enero llamó a  Duque “flojo y tembleque” y luego de hacer un análisis, (tal vez muy cruel para los uribistas que aún lo defienden), pidió comparar su fracaso como gobernante con el de Macron a quien le habían asemejado cuando se posesionó el 7 de agosto.

Hidroituango vuelve a correr peligro 

El lío que se montaron los antioqueños, y en especial EPM, con Hidroituango no parece acabar nunca. Tal cual como muchos ingenieros esperaban, y lo dijeron en varios informes que EPM desconoció por completo, el chorro de agua que tuvieron que dejar penetrar a la montaña la puede haber desbaratado en su interior. Quienes estaban encontrándole salida al agua acumulada, perforando una vez más la roca cerca de la casa de máquinas inundada, se encontraron con una caverna a donde se ha ido a depositar buena parte del agua del rio Cauca. Suponen los técnicos que la presión que ejercerá en breve esa cantidad de agua, de adentro hacia afuera, puede echar abajo los planes de sellamiento de las entradas del rio a casa de máquinas. Y, lo que es más grave, precipitar una fracturación espantosa de la montaña, resquebrajada desde cuando la fueron penetrando a punta de dinamita para abrir túneles y carreteras.

Los Santos guardan la plata en el banco de Dios 

En un país donde la información urticante no suele llegar por los medios de comunicación tradicionales sino por las redes, los documentos que ha estado exhibiendo desde mitad de semana el portal “El Expediente”, de Gustavo Rugeles, han puesto a cavilar a más de un fervoroso católico y, seguramente al expresidente Santos, quien se va a ver obligado o a una aclaración contundente que desbarate las informaciones y los documentos o a un silencio tan sepulcral como el de las catacumbas del Vaticano. Pero aunque guardar plata en el llamado “Banco de Dios” es mucho más relevante que haberla depositado en las cuentas develadas de los “papeles de Panamá”, aquí no pasará nada, ni el papa Bergoglio autorizará romper el secreto bancario de su banco ni los medios colombianos irrespetarán su pacto de honor con Santos.