El Jodario: Buenas y malas

 

Por Gustavo Alvarez Gardeazábal (foto)

No todo lo que pasa en Colombia es tan bueno como lo ven los manejadores de imagen y las oficinas de relaciones públicas de empresas y gobierno. Pero tampoco es tan malo como lo hacemos resaltar quienes vemos con preocupación que el país no se entera de las burradas con que lo pretenden manejar los dueños del poder político o económico. En este arranque de año, por ejemplo, Caracol anunció, al develar el descubrimiento de un nuevo pozo, lo que muchos sabedores del tema ya nos lo habían previsto: que el campo Nelson, al sur de Sincelejo, es una verdadera mina de gas natural y donde la exploración continúe tan bien orientada el problema energético del país puede tener tranquilidad por encima de los sinsabores.

Por supuesto era a ese campo gasífero donde debía haber acudido ayer el presidente Duque a resaltarnos a los colombianos la buena nueva, pero prefirió volver a revisar las obras del túnel de La Línea, que cuando se lo quitaron a Collins solo faltaban 200 mil millones para terminar y ahora que van a adjudicar más licitaciones, van a costar 600 mil. Pero obviamente los manejadores de la imagen presidencial no tienen medida de lo que el país debe oír y  ver de su mandatario. Por eso, tal vez, el gobernante no modula ni por su propia voz ni por la poco clara del ministro de Defensa, frente a la toma armada que hicieron el domingo pasado, 6 de enero, “Los Caparrapos” en el tanta veces azotado poblado de San José de Uré, en el sur de Córdoba. Y menos que van a opinar sobre la demostración insensata que  el vicealmirante Ardila ha hecho solicitándole al comandante de la FAC que no permita que los oficiales inviten al Club Militar a los suboficiales porque le rebajan la categoría social a ese relictus de la dictadura militar de 1953. Así es Colombia y así actúan quienes nos gobiernan.