El Jodario: Antioquia puede @eljodario

 

Por Gustavo Alvarez Gardeazábal (foto)

Cuando en 1929 el ingeniero antioqueño Alejandro López I.C. pudo ver realidad su tesis de grado y construido y puesto en servicio  el túnel de La Quiebra, para que el tren pudiera llegar expedito de Medellín a Berrío, Antioquia le demostró a Colombia que su gente no se marea ante las dificultades y el orgullo paisa se regó por toda el país que la civilización antioqueña estaba colonizando en aquellos días. Obviamente no existían entonces los intereses grupales y económicos que ahora estorban con garosidad en Medellín porque quieren ganar plata hasta con la corrida de un catre.

Hoy, 15 de agosto, Antioquia vive un momento similar a aquél glorioso de 1929, que como ha resultado estruendosamente benéfico y ha sido capaz de superar los obstáculos, no tiene la publicidad negativa de Hidroituango ni sus errores constructivos. Hoy el gobernador Luis Pérez inaugura el Túnel de Oriente para unir el valle de Aburrá con el de Rionegro y poner su aeropuerto a pepo y cuarta de Medellín. Para que esa realidad sea palpable tuvieron que superar muchos obstáculos, desde los políticos hasta los tirriosos de los ricos que no han creído nunca en la capacidad de Luis Pérez. Son 8 kilómetros pasando por debajo de la vereda Santa Helena, creando los problemas de todo túnel pero todos solucionados sobre la marcha.

Valdría la pena investigar para la historia como Pérez pudo superar esa ambición desmedida de un grupito exclusivo y excluyente de sus coterráneos que le puso zancadillas al Túnel de Oriente. Y de como esos mismos, apoyando a un proyecto de candidato presidencial que han venido incubando hace cuatrenios, lograron demorar la iniciación. De pronto ni investigan. La magnitud del logro que hoy inaugura Luis Pérez hace olvidar hasta todos los defectos que le han endilgado al gobernador sus contemporáneos de la política y los riquitos esos de Medellín.

AÚN HAY TIEMPO

Por estos días y a raíz de la duquedesidia con la carretera Buga-Buenaventura, que completa 8 meses con un derrumbe en cercanías del lago Calima, y que ya se comió la mitad de la doble calzada, han reiniciado en el Valle del Cauca la campaña para solicitar que la Anla le dé licencia ambiental a una carretera que tercamente quieren construir entre Mulaló y Loboguerrero alegando que economizarían 52 kilómetros entre Cali y el puerto ya que hoy deben ir hasta Mediacanoa y empatar con la sufrida Buga-Buenaventura. Dicen que como tal sería un gran aporte al desarrollo de la región. La argumentación es parcialmente cierta porque la otra verdad del cuento no la echan.

Efectivamente esos 52 kilómetros son los que se ganan trazando una diagonal, pero no advierten que la carretera que pretenden hacer será de  una sola calzada, que la velocidad de los camiones que la utilicen  sería máximo de 30 kilómetros por hora y que como es una montaña endeble no tendrá margen de berma suficiente para esquivar el obstáculo cuando uno de esos camiones se vare. Además, y por eso el Anla no ha dado la licencia, el trazado pasa por unas fuentes de agua muy escasas dada la aridez del terreno, alrededor del municipio de La Cumbre y de la vereda Pavas, convertidos por la existencia de tales aguas  en unos verdaderos oasis.

Bastaría hacer una regla de tres de las que nos enseñaron en el colegio y comparar lo que valdría construir la segunda calzada  de la carretera actual entre Mulaló y Mediacanoa y lo que vale la nueva. Pero especialmente hacer la cuenta sobre el tiempo que gastarían camiones viajando  a 80 kilómetros por hora en esos 52 kilómetros que dizque ahorrarían  y lo que tomaría los que vayan a 30  por hora en recorrer los 32 kilómetros de la nueva carretera. Todavía hay tiempo de repensar el asunto y de no irla a embarrar.

gardeazabal@eljodario.co

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