SÃO PAULO — La presidencia de Jair Bolsonaro es la mayor amenaza al frágil equilibrio de la Amazonía brasileña desde que la selva fue sometida a la explotación masiva de sus recursos durante la dictadura militar.
Su plan de acometer una nueva oleada de desarrollismo no solo supone un desafío ecológico para un bioma que perdió ya cerca del 20 por ciento de su cobertura forestal y podría estar cerca del colapso.
La propuesta del presidente de Brasil de abrir minas y expandir las áreas para la industria agrícola en reservas naturales e indígenas —de promover, en definitiva, un modelo económico basado en la producción de recursos naturales para su exportación primaria— es obsoleta y se ha mostrado ineficiente para crear bienestar en esta región azotada por la desigualdad y la violencia. (Lea el informe).
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