29 junio, 2022

Primicias de la pol铆tica, empresariales y de la farandula

El derecho a la pataleta

Dario Ruiz

Por Dar铆o Ruiz G贸mez聽

Ni帽o o ni帽a que se respete cree tener el llamado derecho a la pataleta cuando sus padres no les compran un helado o cuando intentan no ir al colegio. 驴Qu茅 viene despu茅s de una pataleta?

Robert Hughes, en un libro que no he dejado de citar por su permanente actualidad, 鈥淭rifulcas norteamericanas鈥 dice que en Norteam茅rica los intentos revolucionarios no han pasado de ser simples trifulcas ya que una vez pasada las quemas de contenedores, la destrucci贸n de edificios, las 鈥渄efensas de la libertad sexual鈥, r谩pidamente las aguas vuelven melanc贸licamente a sus cauces y nada ha pasado. Porque las verdaderas revoluciones sociales se han venido sucediendo como silenciosas conquistas de grupos oprimidos: la callada revoluci贸n de las madres cabeza de familia, de las comunidades campesinas o 茅tnicas que se han resistido a las depravaciones impuestas por las ideolog铆as supuestamente 鈥渓iberadoras鈥, de quienes han sido leales a sus principios religiosos y de quienes gracias a su callada tarea de cumplir con los deberes est谩n impidiendo que se destruya a la sociedad.

鈥淗ijo, claro que tienes el derecho a la pataleta pero ll茅nala de sentido al saber contra qui茅n o qu茅 te est谩s revelando ya que si no te quedas en eso, en una boba pataleta鈥, me recordaba un maestro espa帽ol d谩ndome una lecci贸n que nunca he olvidado. 

La reacci贸n del exalcalde Quintero y de su pandilla de colaboradores (as) fue la de una desorbitada y caprichosa pataleta. 驴Por qu茅 esta pataleta de bur贸cratas adolescentes provenientes de modestas familias de barrio, de clase media? Recordemos lo que se llama el 鈥減eterpanismo鈥 dentro de las manifestaciones pol铆ticas caracter铆stico de las izquierdas burocratizadas, ret贸ricas exigencias de una justicia social que no saben justificar, pataletas donde se pone de presente el deseo de evitar las responsabilidades que implican crecer, volverse adulto, pensar.

No es lo mismo les ha recordado Jordi Garc铆a Solel, estar en la oposici贸n que ejercer responsabilidades de gobierno. Viejos jugando a ni帽os barbados como Benedetti, Roy Barrera, Wilson Arias, el gordo Alarc贸n y ahora el reblandecido Enrique Santos Calder贸n. 

Y aqu铆 nos aterriza para colmo de males Zapatero, ni帽o desequilibrado que al destruir la econom铆a espa帽ola hizo que m谩s de diez millones de espa帽oles tuvieran que lanzarse a la di谩spora, el personajillo a quien Ch谩vez le regal贸 una mina de oro y cuyo embajador Morod贸 est谩 denunciado por lucrarse del robo de PDVSA.

En todo caso lo que ha quedado en claro es que lo que se ha encontrado en la Alcald铆a de Medell铆n no es a un equipo de profesionales capacitados para hacer frente a los problemas viales, de vivienda, salud, planeaci贸n, bajo una idea de ciudad, sino a un crispado grupo de adolescentes formados  f茅rreamente bajo una ideolog铆a populistas con  la asesor铆a de expertos extranjeros. El fanatismo recuerda Lenin como 鈥渓a edad infantil de la izquierda鈥.    

Contaron Quintero y los infiltrados por Petro, con todo el tiempo necesario y con los mejores abogados, con las estrategias de desinformaci贸n de Chamorro, para fundamentar la acusaci贸n de los supuestos  robos que su odiado Grupo Empresarial Antioque帽o  le hizo a Hidroituango. 

驴Por qu茅 no llev贸 hasta sus 煤ltimas consecuencias esta denuncia tal como lo exige la ley? La patota de adolescentes del Gabinete Municipal insulta diariamente al Alcalde encargado y sorpresivamente nos da a conocer la terna para el nuevo Alcalde sin pensar que tres muchachas sin formaci贸n alguna no pueden pasar a dirigir una ciudad que le pertenece a los ciudadanos (as) que hace rato la est谩n reclamando. La pataleta est谩 bien pero no es suficiente.