3 marzo, 2021

Primicias de la política, empresariales y de la farandula

El Deber y el Derecho de Saber Qué Vacuna le Aplicarán Contra el COVID – 19

Enrique E. Batista J., Ph. D. 

https://paideianueva.blogspot.com/

No todas las vacunas son iguales  ni protegen con la misma eficacia. Es de vital importancia que cada uno de nosotros se vacune y deje de creer y circular información errónea sobre  ellas, incluida la abiertamente falsa de que la pandemia  es una tramada conspiración. Nos tiene que regir el valor humanitario  de vacunarnos todos, ya que es el camino más preciso para acabar con la pandemia y poder así mejorar nuestra calidad de vida tan deteriorada en estos últimos doce meses.  

Algunas consideraciones iniciales importantes que cada uno debe conocer: Las vacunas contra el COVID – 19 no evitan que una persona se infecte, lo que logran es reducir las posibilidades de enfermedades graves, de hospitalización y de confinación en salas UCI. Quien está vacunado puede infectar a otros, por lo que será necesario tener los cuidados estándares ya bien conocidos cómo usar bien la mascarilla, lavarse las manos con agua y jabón  y mantener el distanciamiento social. 

Es preciso reconocer que  entre las vacunas hay diversos grados de «eficacia», lo cual quiere decir, a guisa de ejemplo, que una  con 70% de eficacia indica la reducción de nuevos casos  de la enfermedad en el grupo experimental que fue vacunado en los ensayos clínicos previos en comparación con el grupo de control (llamado placebo) que no recibió la vacuna. O sea, que la eficacia indica qué tan bien se desempeñó la vacuna en esos ensayos, porcentaje que se toma como expectativa inicial de cómo se comportará cuando se aplique masivamente. Así, resulta ser una medida de la capacidad que tiene para una reducción significativa de los contagios, menor sintomatología o número de muertes. (https://rb.gy/ufg4v4). 

Por lo anterior, es esencial que cada persona, cada ciudadano, conozca el grado de eficacia de ellas y la protección que ofrecen frente a las nuevas mutaciones. Sin embargo, anotan las autoridades de salud en el mundo que las diversas vacunas ya autorizadas evitan niveles graves de la enfermedad, hospitalización y confinamiento en salas UCI. La vacuna puede prevenir la enfermedad, pero no la infección; históricamente ha sido difícil desarrollar vacunas que venzan por completo la infección que causa un virus. 

Con la vacunación, además de evitar sufrimientos y de salvar vidas, se busca alcanzar la «inmunidad de rebaño» o «inmunidad colectiva» la cual consiste en  lograr  que un porcentaje muy alto de la población, usualmente un 70% o más (cifra que varía según el virus), se haga inmune a la enfermedad, disminuyendo así la probabilidad de que una persona pueda infectar a otra. Esta inmunidad es considerada como la única estrategia  sostenible para  detener la pandemia. Entre más rápido se logre que más persona se vacunen, menor será la oportunidad evitar evoluciones del virus y mayor la de detener la pandemia. (https://rb.gy/lwzksa). 

Es de sustancial importancia saber que el virus que causa esta enfermedad pandémica no desaparecerá, permanecerá entre nosotros. Se puede recordar que la bacteria que causó en la Edad Media, hace cerca de 700 años, la pandemia llamada la peste negra o bubónica, está entre nosotros y todavía se registran brotes en diversas partes del mundo, como en Madagascar en 2014; de otra parte, el virus de la gripa española H1N1 que hace 103 años  infectó al 60% de la población mundial y mató a 40 millones de personas también está presente.  El único virus que ha podido ser extinguido es el de la viruela; todos lo demás permanecen ahí entre nosotros. Por ello es necesario, mantener todas las medidas de preservación de la salud con los debidos cuidados que hemos aprendido en 12 meses pandémicos.   

Hay en curso más de 200 ensayos científicos para producir vacunas contra el COVID – 19. Cuando se  cumplen los altos estándares que se fijan para ellas, las  autoridades de salud mundiales y las nacionales emiten su recomendación para la aplicación en seres humanos. A la fecha hay  once vacunas en uso. La  eficacia de algunas de ellas, con el valor en dólares de cada dosis entre paréntesis, son: 

Pfizer – BioNTech (95%; US $19.50), Moderna (95%; US $25- $37), Oxford – AstraZeneca (70%; $4.00), Sputnik V(91.4%; $10), Sinovac Biotech (50.38% a 91.25%; US $29.75) y Novavax (89.3%; $16). Con eficacia informada por otras vacunas están: Johnson & Johnson, 66% para prevenir el COVID -19 de moderado a severo y 100% contra enfermedad severa después del día 49; se requiere una sola dosis; CanSino Biologics, 65.7%  frente a casos sintomáticos y 90.98%  para prevenir enfermedad severa. (https://covid19.trackvaccines.org/https://rb.gy/cp2enm). 

Con respecto a la vacuna de Oxford – AstraZeneca hay información imprecisa. Sus desarrolladores indicaron que con media dosis la eficacia fue del 90%, pero que con las dos dosis bajó al 62%. La dosis baja fue ensayada en voluntarios de menos de 55 años, por lo que no se sabe el efecto y conveniencia de aplicación en los grupos de edad de 55 o más.   Se ha sostenido  en Australia que con la Oxford  – AstraZeneca no será posible alcanzar la inmunidad de rebaño. (https://rb.gy/scyuk8https://rb.gy/njf6zl).  

Un amplio sector de la opinión pública ha señalado que no ha sido muy afortunada la gestión en Colombia para evitar la propagación de la enfermedad y para asegurar el acceso pronto y oportuno a las vacunas. Hay hechos que demuestran las fallas: A febrero 16 de este año 89  países en el mundo ya estaban vacunando a sus ciudadanos. En América  Latina:  México 726.002, Brasil 5.130.000, Argentina 606.245 y Chile 1.89 millones. En el mundo a febrero 16 se habían aplicado 176 millones  de vacunas, ni una sola en Colombia. La cifra de contagios y de muertes en comparación con el resto del mundo no deja al país nada bien parado: Al 19 de febrero de 2021, un día anterior de la publicación de esta columna, el total acumulado confirmado de infectados en el mundo  era de 110.498.347 y el de muertes 2.446.015; Colombia ocupaba el puesto 12 entre los países con más casos de infección y el 10 con mayor número de muertes; en las Américas sólo superada por Estados Unidos y Brasil. (https://rb.gy/uk3jfbhttps://rb.gy/ieawsq).  

Optaron las autoridades de salud de Colombia por la llamada iniciativa Covax de la Organización Mundial de la Salud para  acelerar el desarrollo, producción y acceso equitativo  a las  vacunas y obtener mejores precios, pero muchos países  dentro de la  iniciativa estaban a la vez negociando con los fabricantes para recibirlas con prontitud.  (https://rb.gy/tiemdh). Así, hoy se predice que Colombia estaría cubierta contra el coronavirus  sólo a finales de 2022, entre los últimos de América Latina, a menos que se aprueben nuevas vacunas entre las más de 200 que están ahora en estudios clínicos y pueda llegar al país un número mayor de dosis. 

El 15 de febrero llegaron al país 50.000 dosis  de Pfizer – BioNTech, cantidad en extremo reducida para los 61.5 millones de dosis necesarias, según el gobierno, para vacunar 35.250.000 personas que representan el 70% de la población. Son sólo 50.000 dosis cuando México, Argentina y Brasil, como se anotó arriba, ya  han aplicado cantidades sustancialmente mayores. (https://rb.gy/ieawsqhttps://rb.gy/lysawl).  Chile ya ha vacunado a la fecha al 61% de las personas mayores de 60 años. Espera el gobierno completar 1’159.000 dosis en febrero, dos tercios de ellas (750.000) serán de la vacuna con más confusión sobre su eficacia como lo es la de  Oxford – AstraZeneca. No ha ayudado mucho al gobierno el descuidado y nada cierto anuncio del desarrollo de una vacuna contra el COVID – 19 a partir de plantas medicinales que hizo hace muy poco la ministra de Ciencia, Tecnología e Innovación.