El Contraplano: Una emisora en el cielo

 

Por Orlando Cadavid Correa (foto) (ocadavidcorrea@gmail.com)

Lo sugerimos con el debido respeto: San Pedro está en mora de montar en el Cielo una emisora de gran kilovatiaje, en la dimensión desconocida, apoyándose en la pléyade de valores humanos provenientes de esta rama de las comunicaciones que en las últimas décadas ha recibido desde Colombia.

Su adquisición más reciente es el polifacético locutor y periodista de tiempo completo, Eucario Bermúdez Ramírez, un gran pozo de sabiduría radiofónica que cerró su ciclo vital el 6 de enero, a los 83 años, en Miami, ciudad en la que una de sus calles lleva su nombre, homenaje que se le tributó en vida.

El administrador de los predios celestiales puede contar, si a bien tiene, con otras figuras de la talla de Julián Ospina Mercado, Carlos Arturo Rueda, Fernando González Pacheco, Armando Osorio Herrera, Otto Greiffestein Gaviria, Julio Nieto Bernal, Juan Harvey Caicedo, Alberto Piedrahita Pacheco, Baltasar Botero, Leonidas Otálora, Marco F. Eusse, Juan Eugenio Cañavera, Marcos Pérez, Armando Moncada, Guillermo Zuluaga, “Montecristo”; Iván Zapata Isaza, Hernán Castrillón Restrepo, Julio Eduardo Pinzón, Juan Caballero Morcillo, Alfredo Materón Miller, Bernardo Hoyos, Rodrigo Correa Palacio, Pablo Emilio  Becerra, Mario Jaramillo, Jaime Llano González, mancorna de don Eucario en “Tierra Colombiana”; Oriol Rangel, Manuel J. Bernal, Lucho Bermúdez, Pacho Galán, Edmundo Arias y  Guillermo González Arenas.  Ojalá sean de la partida timoneles radiales de la talla de Alberto Toro Montoya, Fernando Londoño Henao, Enrique Ramírez Gaviria y William Gil  Sánchez. Y que no falte la cuota femenina, encabezada por Teresa Gutiérrez, Sofía Morales, Gloria Valencia, Libia Boada y María del Pilar López. Otrosí: si al dueño del llavero celestial lo atrae el rubro taurino, en sus libros debe estar  registrada la tripleta  de lujo que conformaron Ramón Ospina, Hernán Restrepo y Pepe Bermejo, quienes compartieron palco de transmisión, en el  callejón de la Monumental Plaza de Manizales, en las primeras ferias, con el irrepetible Eucario José, el unigénito de don Martín y doña Margarita. (Lea la columna).