26 octubre, 2021

Primicias de la política, empresariales y de la farandula

De la UPB a la Unaula, reconocimiento y cumpleaños

Balmore Gonzalez

Por Balmore González Mira 

Los 85 años de la Universidad Pontificia Bolivariana y los 55 de la Universidad Autónoma Latinoamericana, no pueden más que llenarnos de orgullo a todos  los antioqueños de la capacidad de generar educación desde nuestras tierras y de haber formado a miles de profesionales en sus aulas, pero sobre todo el orgullo es mayúsculo cuando se han formado personas íntegras, capaces de perdonar, fuertes en la adversidad y magnánimos en la generación de factores positivos. 

En estas efemérides que no sólo deben servir para sumar un año más a los calendarios de existencia de estas dos maravillosas instituciones educativas, se debe abrir la reflexión sobre la libertad de cátedra y la deshumanización de la misma, debe pensarse en la construcción de jóvenes con pensamientos libres e idearios altruistas, en seres humanos que van a dirigir desde sus cargos y roles, cualquiera que ellos sean, y que no podrán ser los déspotas que muchas veces vemos, los pedantes que en  muchas ocasiones padecemos, los sectarios que otras asistimos, ni los inhumanos que en algunas otras percibimos. 

La escuela tiene que ser el motor hacia la transformación positiva, no los recintos dónde llegan resentidos a imponer sus ideas en sus falsos roles de educadores; no las aulas dónde se castiga al alumno que piensa diferente. La Universidad es el escenario natural por excelencia dónde se acaban de pulir los empresarios, los dirigentes, los profesionales de hoy y de mañana. Las aulas son y deben ser los lugares donde se discuta con ideas y razones y no con palos y terrones. La universidad es la que finalmente te pule para tus labores y te prepara para el resto de la vida. 

Estos dos claustros que podría pensarse que son diametralmente opuestos en sus ideas, la UPB Conservadora y puritana, dirigida por sacerdotes y bajo los postulados de la fe cristiana, tiene muchas coincidencias con una Unaula más liberal,  dirigida en veces por políticos y sin preferencias religiosas exclusivas; la primera con enfoque ideológico pontificio y la segunda con postulados más abiertos podrían coincidir en su calidad académica y permanencia, aún en las épocas de sus peores crisis. 

He estado buscando mi formación en ambos centros, la Unaula me otorgó mi título de abogado y en la UPB me he especializado; esta también me ha ayudado en la formación de mis hijos, tanto en básica como en pregrado con un nivel académico y humanista admirable;  y ahora que después de muchos he retornado a la Unaula,  estoy próximo a recibir de ella un nuevo título de especialista. 

De la UPB podemos decir con toda seguridad y tranquilidad que es una de nuestras más sobresalientes Alma Mater de estas latitudes y que su formación integral debe continuar su rumbo, asegurando los valores católicos y de familia y formando seres humanos íntegros. De la Unaula que avance en sus procesos de consolidación en educación superior, que no permita la  deshumanización de la cátedra y busque siempre la excelencia. A ambos gratitud y reconocimiento en la fecha de celebración de sus natalicios,  así a veces no compartamos algunos de sus procederes. 

Permanencia eterna a nuestras universidades.