15 julio, 2024

Primicias de la política, empresariales y de la farandula

Crónica # 918 del maestro Gardeazábal: El aguardiente amarillo

Gardeazabal

@eljodario

En los últimos años se ha ido poniendo de moda tomar Aguardiente Amarillo de Manzanares, un producto de la Industria Licorera de Caldas.

De manera vertiginosa ha ido desplazando otros aguardientes y rones hasta el punto que la misma empresa manizalita ha visto disminuir las ventas del tradicional y muy bien mercadeado Ron Viejo de Caldas en departamentos como Antioquia, Valle y Cundinamarca, que son los más grandes consumidores de licores. De paso, ha puesto en calzas prietas casi hasta desaparecer al otrora famoso Cristal de Caldas y ha logrado aporrear las ventas del invasor Aguardiente Antioqueño y reducido muchísimo el Néctar de Cundinamarca.

Curiosamente empero, y por una actuación que prefiero no calificar, como en Colombia todavía rigen normas de cuando éramos una república federal y está reglamentada por ley la existencia de fronteras entre departamentos, el Amarillo entra de contrabando a esos departamentos porque no hay convenios entre gobernadores y no hay ni presidente ni ministros que induzcan a permitir, previo pago del impuesto, su libre circulación.

Por ese capricho en cada uno de tales departamentos por cada millón de botellas que entran saltando las imaginarias fronteras, las rentas departamentales dejan de percibir 17 mil millones de pesos. El alegato que respalda esta situación es que los tres departamentos tienen industrias de licores que deben defender por tradición y para gobernadores elegidos les quedaría muy mal dejar acabar esas fábricas.

Pero como no hacen ningún mercadeo productivo de sus aguardientes y solo sirven para patrocinar algunas fiestas que recomienden los políticos, el plato está servido para los caldenses que pueden llegar a vender este año 20 millones de botellas del Amarillo de Manzanares y de las cuales por lo menos 18 millones no pagan el impuesto en los otros departamentos donde se consume dizque de contrabando.

Escuche al maestro Gustavo Alvarez Gardeazábal.