@eljodario
Paradojas de la vida colombiana. Cali, la ciudad de los siete rÃos, corre el peligro de quedarse sin agua potable si no se asume una planificación agresiva de su inmediato futuro. Por estos dÃas, cuando viene la cacareada COP 16 y todo se mira con aire ambientalista, valdrÃa la pena que Eder y su combo de tecnócratas en permanente aprendizaje se asomaran, conversaran y entendieran tanto a los archivos que existen en Emcali, CVC y Aguas del Valle como a varios de los personajes que los ayudaron a levantar y que todavÃa están vivos.
No es terrorismo, pero ante la deforestación de los Farallones de Cali, el reducido y contaminado caudal que baja por el rio Cauca después de Salvajina y el fracaso de los pozos profundos en lecho del Cauca, se hace imperativo buscar y financiar la solución teniendo como base toda el agua acumulada en la represa de Salvajina. Dado que actualmente Cali depende del tratamiento de las aguas del rÃo Cauca y del escaso caudal que baja por el rÃo Cali, lo lógico es el aprovechamiento de ese caudal retenido por millones de metros cúbicos para traerlo hasta inmediaciones de JamundÃ, donde se montarÃa la nueva planta de tratamiento. Para ello debe lograrse un acuerdo de negocios entre Celsia y Emcali, entre la productora de energÃa propietaria de Salvajina y la empresa de servicios públicos domiciliarios.
Puede ser una sociedad mixta, un contrato de compra venta de agua mensual o una privatización de la caduca Empresas Municipales de Cali. Todo es posible porque en 5 años, con un verano como amenazan que secará los caudales o con una Niña que replete de basuras y lodo las aguas de los rÃos Palo y Desbarato que confluyen en el Cauca, antes de las plantas actuales del acueducto, Cali se verÃa a gatas.
Por supuesto, le toca al alcalde Eder pasar a la historia y proyectarse a Colombia con una osadÃa como la que tuvieron sus abuelos Santiago Eder, Jorge Garcés y los EchavarrÃa Olózaga cuando empujaron a la patria y al Valle hacia adelante.



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