@eljodario
Las elecciones regionales de este domingo están llenas de tantas dudas como presagios. Nadie sabe si Petro se declarará afectado porque el Pacto Histórico no repita el triunfo que lo llevó a la presidencia y prácticamente desaparezca su representación en alcaldías, gobernaciones y concejos.
Los más conspicuos, que no contratan encuestas prefabricadas para desorientar la opinión pública, prefieren los presagios, frutos más de la lógica y la observación juiciosa que de la intuición de los rezados. Muchos de esos presagios ven ganar sobradamente a Fico en Medellín, a Rojas en Manizales, a Char en Barranquilla y a Galán en Bogotá.
Hay muchas dudas de que Rivas saque votos suficientes para ganar la gobernación de Caldas, y más aún que Bolívar alcance a pasar al balotaje de la segunda vuelta bogotana. Hay presagios que sin consultar el tarot de Mavé o la carta astral del sabio Puerta parecen esculpidos en piedra.
Que Dumek sea alcalde de Cartagena, Dilian gobierne en el Valle, Lupe en Antioquia y Beltrán en Bucaramanga. Hay empero muchas dudas sobre el verdadero comportamiento del Registrador Nacional, porque mientras unos lo ven actuando equilibradamente, otros recuerdan sus contratos con los españoles de Indra y su imagen vacila entre la aceptación y el temor.
Hay certeza, eso sí, de que alcaldes, gobernadores, concejales y diputados que salgan elegidos lo harán en público disfrazados de algún rescoldo de partido político, pero ellos, todos, hacen parte de las grandes cooperativas de contratistas que cooptaron la política colombiana.
El domingo nos demostrarán que quienes eligen, gobiernan y legislan son los contratistas y que como los puestos no alcanzan para que todos ganen, ya tienen armadas las uniones temporales que les permitirán seguir ordeñando los presupuestos municipales y departamentales, presionando a su vez a senadores y representantes para que dejen gobernar a Petro y no les corte el chorrito nacional de las transferencias.



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