2 Junio, 2020

Primicias de la política, empresariales y de la farándula

Crónica # 62 del enchuspado maestro Gardeazábal: Viejos pero no idiotas

@eljodario @IvanDuque

La gran habilidad de quienes han gobernado al mundo para saber camuflar la mentira, o los más profundos sentimientos de su personalidad que buscan ser satisfechos íntimamente, los lleva a utilizar pretextos que con el paso de los años no resisten un análisis histórico o democrático.

Quienes han estudiado el surgimiento de Hitler hace 85 años en la humillada Alemania, perdedora de la primera guerra, han conseguido estupendas radiografías de esa habilidad que el dictador nazi poseía para enmpaquetar en camuflajes científicos o históricos lo que finalmente no era sino un accionar histérico.

De la misma manera los que hemos tenido interés en leer sobre las guerras provocadas o sostenidas por los gringos a lo largo de su historia, recordamos cómo el presidente Madinson hizo aprobar una ley de neutralidad absoluta en 1817, cuando arreciaba el fuego de la independencia americana, y camuflado en ella que mandaba las goletas Tigre y Libertad repletas de armamento para apoyar al reino español y pretender derrotar a Bolívar.

Todos estos recuerdos de mis lecturas que antaño se hacían página por página, y no metiendo el dedo encima de una tecla como se hace ahora, las puedo juntar porque los años me han dado el remanente que vulgarmente llamamos “cultura”, un producto que los algoritmos hasta ahora ni lo producen ni lo poseen.

Y las traigo a cuento porque así como a través de estos enchuspados me he dado cuenta que en Colombia existe un desprecio mayúsculo y muy profundo por los presos, también he verificado la existencia de un criterio urticante para considerar mental y físicamente inferiores a los viejos.

A eso ha jugado el presidente Duque  cuando nos dijo “abuelitos” y camufló sus hondos deseos de desprecio por los ancianos en una labor protectora de gobernante. Le ha quedado fácil.

La gran mayoría de colombianos nos  consideran a los ancianos unos estorbos. El efecto conmiseratorio de los ancianatos y edificios geriátricos para las clases pudientes o de mueble viejo para los estratos que no tienen con qué pagar quién les atienda sus vejetes, es la expresión de ese criterio al que ha apelado el mandatario.

Lo sucedido ayer con la policía de Bogotá contra el anciano que vende dulces para sobrevivir en la pandemia es la expresión de ese sentimiento nacional que también arropa al general Atehortúa y a sus policías.

Reconozco, el señor Duque jugó con habilidad y sigue ganando porque ha logrado convencer a los colombianos que idiotas es sinónimo de vejez y que la capacidad de ser libres, de decidir y de escoger, debe interrumpírsenos.

En palabras más bonitas, se nos ha declarado interdictos por ser considerados inhábiles. Pero todas estas medidas hipócritas del gobernante están lejos de la caridad cristiana. Huelen a dictadura de la más baja calaña.

Escuche al maestro Gustavo Alvarez Gardeazábal

Anuncios