28 febrero, 2021

Crónica # 61 del maestro Gardeazábal: Hasta siempre Jota Enrique

@eljodario

Este lunes 30 aparecerá el último número de las Notas Económicas que por tantas décadas publicó diariamente J.E. Ríos desde Medellin para todos los empresarios de Colombia.

Las circunstancias que rodean los medios de comunicación cuando la peste ya exprime los bolsillos de lectores, oyentes y espectadores, ha reducido los espacios de la información. Los periódicos, que antaño aparecían gordos de páginas, ahora son flacuchentos. Los programas de televisión que rebosaban de anuncios publicitarios, ahora los repiten gratis luego de aceptarlos a mitad de precio. Sus programas son refritos porque ya no tienen con qué elaborar nuevas ediciones. La radio lo pasa peor. El auge descontrolado del podcast y del streaming volvió cualquier computador en una emisora y, con la ayuda de you tube, en una programadora de televisión, teniendo la ventaja de que pueden pasarse una y otra vez las reproducciones de esos videos. Tratar de hacer publicidad en tales medios es jugar a la gallina ciega.

Es tan fuerte la crisis que, adoptando una actitud de mendicantes bíblicos, los diarios provincianos están haciendo una campaña para que el estado les abone mensualmente un subsidio y así puedan subsistir. Para hacerlo parten de la razonable premisa de que los medios son indispensables en una sociedad democrática, pero se les olvida pendejamente que, si llegan a recibir plata del estado, van a feriar la libertad de criticar a quienes ejerzan el poder y la administración de ese estado.

Por todo ello, y quizás por mucho más, la información diaria, que primero fue radial, después impresa, luego por correo y por último digital de las Notas Económicas de J E Ríos, dejarán de publicarse este lunes.

Con su cierre se pierde un eslabón independiente y netamente informativo de la cadena de los negocios en Colombia. Y se acaba en momentos en que los grandes ricos se han adueñado de los medios y, obviamente, presentan su visión del mundo financiero lo bastante cercana a sus intereses y ambiciones.

Quizás entonces cuando se escriba la historia del periodismo que mató la pandemia y transformó la información, para dar paso a la inminente dictadura total que entre ricos y poderosos van a ejercer para tratar de acallar y atajar la anarquía irresponsable y desbocada de las redes, se hable de J E Rios y se entienda y añore su manera de informar. Por ahora solo podemos dar en lejanía un solidario abrazo al colega que debe retirarse de la escena a rumiar el recuerdo de sus satisfacciones y decirle en voz alta: ¡hasta siempre J. E.!

Escuche al maestro Gustavo Alvarez Gardeazábal