17 agosto, 2022

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Crónica # 464 del maestro Gardeazábal: a pedir perdón

Gardeazabal

@eljodario 

El papa Francisco acaba de hacer un viaje penitencial al Canadá para pedir perdón por los crímenes cometidos a través del abuso de la Iglesia Católica con los orfelinatos, escuelas y colegios de internados para los indígenas de ese país.  

Desde Colombia, Carmiña Navia Velasco, poeta sin igual y escritora defensora de los derechos de la mujer, acaba de enviarle en su condición de monja javeriana y de participante del Círculo de Espiritualidad de María de Magdala una tremenda carta al papa Francisco. 

Esta carta es estupenda, respetuosa pero contundente exigiéndole como mujer y como monja que llegó la hora de que él haga lo mismo que hizo en Canadá, que les pida perdón a las mujeres por el mal trato recibido de parte de la Iglesia a lo largo de los siglos.  

Para Carmiña existen tantos motivos que lo obligan que al enumerarlos uno queda fascinado no con la tremebunda verdad que expone sino con el acumulado de insensateces machistas de la Iglesia. 

Para ella, la mujer ha sido y es sometida a la falta absoluta de reconocimiento. La prueba determinante es el intento continuado de robar la memoria de María Magdalena al tiempo que se condena al cuerpo femenino como un camino hacia el pecado. Le recuerda entonces las persecuciones a las brujas y sus asesinatos.  

El insistir en una lectura bíblica que las ha identificado con el mal, con lo que llaman dizque “carne”, pero, sobre todo, no haberle dado jamás un lugar adecuado en la estructura eclesial y el negarle a la mujer la igualdad plena de derechos y oportunidades pese a los cambios profeministas en este ya avanzado siglo 21. 

La carta es a más de una pieza literaria de valía, un grito de valentía que debería ser promovida y escuchada por todos los católicos colombianos y volverse una herramienta de parte de los machistas obispos de la Conferencia Episcopal para ingresar a ese mundo cerrado del Vaticano.  

Pero como los medios de comunicación no le han hecho el eco a la carta que, si le dan con facilidad asombrosa a los condenables pero repetidos femenicidios, probablemente más bien sobre Carmiña Navia Velasco (cnaviavelasco@yahoo.es) caerán las centellas malignas y vergajas de las condenas y las prohibiciones que antaño vomitaban desde los púlpitos dada su condición de mujer y religiosa.  

Escuche al maestro Gustavo Alvarez Gardeazábal.

Pero para tantos lectores y oyentes míos, que saben de mi incredulidad en materia de fe católica pero también de la defensa permanente de las mujeres perseguidas, esta carta debería convertirse en motivo de propagación y de apoyo a la ensayista y poeta Carmiña Navia Velasco, esa mujer excepcional que la ha escrito desde su convento del barrio Meléndez de Cali, al papa Francisco para que pida perdón.