20 junio, 2021

Primicias de la política, empresariales y de la farandula

Crónica # 46 del enchuspado maestro Gardeazábal: Tapabocas y barbijos

@eljodario

Dicen que el lunes 11 el jefe de la tribu abrirá las puertas del regio palacio en que cada quien convirtió su morada para soportar esta cuarentena.

Como durante ella no alcanzamos a conocer el resultado de 150 mil pruebas de verificación de la peste (y somos 50 millones de habitantes), es obvio que se corre un gran riesgo de contagio, pero nadie discute que el país no puede seguir parado porque estalla.

Hasta este momento, empero, ni el brujo greñudo que maneja las comunicaciones y construye la imagen del jefe, ni nadie en la cueva de los mandriles ha ido explicando cuáles son las recomendaciones, medidas o limitaciones que se van a tener desde el lunes.

Menos que se les ha oído decir sobre la obligatoriedad del tapabocas o de los barbijos virtuales que ofrece Quintero el de Medellín para cubrir a tanta gente a partir del día 11.

Como es responsabilidad de los mandatarios municipales y departamentales facilitar esas ayudas a la salud de sus gobernados y no del Ministerio de Salud ni mucho menos de la cueva de los mandriles, la pregunta nadie la puede responder.

Y como a los alcaldes y gobernadores que en previsión, que no negocio, se adelantaron y compraron cantidades ingentes los tienen camino al cadalso para quedar colgados de la horca de Pipe, es muy probable que ninguno se atreva, en cualquier municipio o departamento  de Colombia a repartir tapabocas en  los buses de transporte masivo o en las calles y parques.

En otras palabras, usando la moralidad pública para camuflar la improvisación, y sin nunca pensar en lo costoso que resulta para millones de colombianos comprarse un tapabocas después de estos días de penuria, nos precipitamos a reabrir el país el próximo lunes sin garantizar que cada colombiano tiene al menos un barbijo de esos.

Por supuesto desde la Casa de Nariño deben vomitar en lo que resta de semana mil y un protocolos, redactados tan espectacularmente como el decreto 620 del 2 de mayo que  pretende establecer los lineamientos generales en el uso y operación de los servicios ciudadanos digitales, pero que no lo entiende ni los que tienen la obligación de leerlo.

Ojalá me equivoque y los tapabocas abunden en calles y transportes, en puestos de venta, en recovecos y andenes para que este país se recupere económicamente aunque sea con el rebusque, de abajo hacia arriba.

Pero eso sí, que los barbijos esos que podría repartir el gobernante no se los den a Planeación Nacional o la oficina que maneja el Mono González de Popayán porque vuelven y abren, inocentemente y en aras del centralismo, la hendija para que se los roben como los mercados aquellos.

Escuche al maestro Gustavo Alvarez Gardeazábal