23 mayo, 2022

Primicias de la política, empresariales y de la farandula

Crónica # 333 del maestro Gardeazabal: Los garosos de la Correa

Gardeazabal

@eljodario 

Alguien dijo que el poder envilecía. Es probable, aunque hay algunos muy poderosos que sobreponen la generosidad a la ambición que genera el ejercicio del poder. No se necesita entonces que el poder sea político o económico. Es el reconocimiento el que concede poder y desboca a algunos y hace olvidar a otros la responsabilidad sin percatarse que caen en la garosidad. 

Por estos días los colombianos hemos presenciado no una nueva lista de grandes contratistas insatisfechos que siempre piden más y logran saciar sus ambiciones económicas aprovechando sus relaciones con quienes ejercen el poder y firman como gobierno los compromisos contractuales. Lo que hemos presenciado es una garosidad de mandos medios dentro de la Casa de Nariño que, si bien resulta inexplicable por sus escasas pretensiones, termina siendo escandalosa por haber sido hechas bajo el ordenamiento estructural de la oficina de la poderosa Jefe de Gabinete y porque fueron en beneficio propio de los cónyuges de sus empleados, ejerciendo los téntaculos que les daba el ser fichas claves pero no sonoras en el aparataje burocrático.  

El primer espectáculo de ese par de funcionarios de su staff, lo brinda el asesor más cercano de la doctora Correa, quien ejerce como jefe del gabinete del presidente Duque. Fue un ciudadano de apellido Mayorquín, el que logró con habilidad y seguramente con método y paciencia benedictinas, que le firmaran a su esposa, una señora de apellido Váquiro, 26 contraticos que no suman más de 1.200 millones en otro número igual de oficinas estatales. El otro show de garosidad lo conduce, según las informaciones que se han filtrado en redes y prensa, un funcionario de alto rango en Casa de Nariño, que pese a fungir nada menos que de Secretario Jurídico de la Presidencia se le olvidó advertirle a su cónyuge, antigua contratista del estado, que ocupando él tan alto cargo ella no podía seguir contratando con la nación. Le descubrieron 7 contraticos por 650 millones de pesos. 

Ambos casos son minucias cuando uno recuerda los 70 mil millones de Mintic y, a lo mejor, no constituyen ningún delito. Pero lo que si expresan es una utilización abusiva del poder que por nombramiento les fue concedido para llenar su garosidad egoísta, porque ni siquiera usaron a terceras personas ajenas a su hogar para disimularlo.  

Y sobre todo una evidente y muy peligrosa falta de ojo administrativo de la poderosísima señora Correa que puede volvérsele un boomerang mucho más que mediático.

Escuche al maestro Gustavo Alvarez Gardeazábal.