@eljodario
Descombubolador fue el nombre que Trump le puso al arma, ya no tan secreta, que empleó en Caracas para extraer al dictador venezolano y llevárselo a una cárcel de Nueva York.
Viniendo la información de la misma boca del emperador gringo, es probable que esa arma secreta exista de verdad o que, de pronto, sea más bien una de sus mamaderas de gallo para traspapelar el verdadero balance sangriento de la operación de derrocamiento del fastidioso presidente. O quizás, lo haya sido para taponar la hemorragia de suposiciones que nos hemos hecho sobre la traición de la cúpula chavista entregando a Maduro.
La verdad es que las mentiras han abundado en la narrativa de este episodio. Ya se sabe que 32 cubanos del grupo de “las avispas negras” que custodiaban al presidente venezolano murieron en el episodio. Ya se aceptó que 47 soldados venecos del batallón que custodiaba al dictador murieron también junto con 2 civiles de un barrio cercano. Pero lo que da lugar a la exageración o a la imaginación es el descombobulador, que deshabilitó al grupo militar cubano-venezolano impidiendo además que los cohetes rusos y chinos que dizque protegían al mandatario fueran disparados.
Hipotéticamente esa arma sofisticada genera un vacío tecnológico y físico y con electromagnetismo manipula el sistema nervioso humano. Solo se conoce lo que cuentan los sobrevivientes en los chismes caraqueños del vómito que les asaltó, las hemorragias que surgieron de improviso y la tontera general que se apoderó de todos ellos. Y, como, además, los gringos cortaron el suministro eléctrico a ese y otros sectores de Caracas, la imagen de ciencia ficción del descombubolador se entroniza sola.
Eso me hace pensar si acaso Trump no use alguna variante del aparatico para dominar a los que se sientan a conversar con él en el salón oval de la Casa Blanca.
Esperemos lo que pase con Petro y que nos cuente si llegare a salir indemne el día que está invitado a que lo despellejen.
Escuche al maestro Gustavo Alvarez Gardeazábal


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