26 febrero, 2021

Crónica # 119 del maestro Gardeazábal: Todo un sambumbe

@eljodario 

Como ya no existen los partidos políticos. Como apenas si existen unos congresistas que dicen representar alguna entidad reconocida por la Registraduría cuando lo que están es camuflando el régimen de contratistas que maneja cuerpos colegiados, alcaldías, gobernaciones y ministerios. Como la pandemia ha demostrado que los jóvenes no tienen ni guía ni pertenencia distinta a la de ser esclavos del celular y que por tanto no obedecen ni creen en la palabra de los mayores y arman toldo detrás de cualquier ventarrón. Como los viejos nos dejamos encerrar y no pudimos ni con la ley librarnos de la evidencia dañina de la peste del covid. Como este es un país física y químicamente desordenado, que se aguanta lo que sea con tal que le dejen hacer chiste sobre su propia existencia. Como en el fondo lo que somos es un sambumbe, donde hay de todo y no hay nada salvo el buen sabor, los aspirantes a ser candidatos presidenciales el año entrante, se lanzaron ya a dejarse sentir. 

Con la excepción de Petro, que juega sin equipo pero apoyado en el susto que le mete a media Colombia, y por el deseo palpitante de venganza que en el fondo tiene todo votante, las otras vertientes están buscando como juntarse por homogeneidad, ambiciones o por segmentos inventados, pero tratando siempre de no quedar muy lejos de los uribistas que serán muchos pero que con el fardo que arrastran con este gobierno saben que no repiten aunque sí pueden transar la victoria con quien se junten. Como tal entonces se verifica por sus propias bocas que a un lado están quedando Dilliam, Luis Pérez, Alejandro Char y Enrique Peñalosa coqueteándole a Lara y a Federico y a los conservadores que aún subsisten. Que por el otro los progresistas o izquierdistas vergonzantes, llamándose de centro izquierda con Robledo, Fajardo, Alexander, Navarro y similares no se alejan mucho de Petro, aspirando a heredarlo en una eventualidad, pero tampoco saben si los alcaldes Claudia, Ospina y Quintero son puntales electorales o envoltorios para arrastrar con su desgaste como gobernantes. Por allá, en una vitrina, quedan Tomás Uribe y Alejandro Gaviria esperando que les rompan el vidrio como a los extinguidores en caso de emergencia y, perdido en el pastal verde verde, Camilo Romero, el exgobernador de Nariño que parece no caber en ningún bloque de esos. 

Es un panorama muy confuso, con muchos nombres, tal vez demasiados. Es decir, un verdadero sambumbe.

Escuche al maestro Gustavo Alvarez Gardeazábal.